Se acabó la gracia con los coches chinos de Europa, estas son las medidas para que las marcas europeas vuelvan a ser igual de competitivas Aunque tarde, la Unión Europea se ha propuesto defender a sus coches eléctricos frente a la feroz competencia china. Para ello, Bruselas ha perfilado algunas normativas para tratar de frenar a estos automóviles asiáticos, que ya rozan el 10% de la cuota de mercado.Muchas marcas, sobre todo las francesas, llevan años alertando de la llegada masiva de coches chinos, especialmente eléctricos, que pueden provocar una crisis muy grave para el sector europeo.Algo que ya ha llegado. La llegada de estos vehículos es una realidad y su cuota de mercado no deja de crecer. A nivel mundial, el año pasado se vendieron 34,4 millones de vehículos, un 9,4% más interanual, impulsados por el rápido avance de los modelos de nuevas energías.Una realidad que también se refleja en Europa. Los fabricantes chinos avanzan a máximos históricos. En el conjunto del año pasado, estas marcas cerraron con una cuota del 9,5%, superando incluso a competidores asiáticos con décadas de implantación en la región, como Kia.Este es el motivo por el que Europa ha decidido tomar cartas en el asunto y se ha decantado por medidas proteccionistas que protejan su industria. Aunque los países a nivel particular también están imponiendo medidas.Medidas proteccionistas en EuropaEn esta línea, la Unión Europea ha desvelado el contenido del proyecto de ley sobre aceleración industrial (IAA, por sus siglas en inglés de Industrial Accelerator Act). El objetivo es que la industria pase del 14% del PIB actual al 20% de antaño antes de 2035.Para ello, entre otras medidas, se busca un Made in Europe. Por eso, los vehículos eléctricos deberán incorporar al menos un 70% de componentes fabricados dentro de la Unión (excluyendo las celdas de las baterías) para poder optar a las subvenciones públicas. Como complemento, los proyectos estratégicos tendrán que garantizar un umbral del 50% de valor añadido producido en Europa o por mano de obra local para acceder a la financiación de la IAA. La UE quiere evitar que las empresas del gigante asiático ensamblen productos en Europa utilizando componentes importados y con un mínimo de empleados europeos."Si no hacemos nada, es evidente que muy pronto el 100% de las tecnologías limpias se producirán en China… Es muy probable que nuestras industrias del cemento y del acero queden completamente deslocalizadas en los próximos años", declaró Stéphane Séjourné, vicepresidente ejecutivo de la Comisión.Entre que se publica y no estas medidas, hay otros países que ya se han tomado la justicia por su mano. Ese es el caso de España y el ansiado Plan Auto +. El Gobierno subrayó que primará a los coches eléctricos europeos, de menos de 35.000 euros, a los que dará el 100% de la ayuda. Es decir, mientras que los coches europeos pueden acceder al máximo, es decir, hasta los 4.500 euros, el máximo para los fabricantes chinos es de 3.375 euros.En esta línea se encuentra Francia, uno de los primeros en aplicar la fórmula que, bajo el argumento de las emisiones requeridas para producir un automóvil, penalizaba a los coches fabricados en China a la hora de recibir sus ayudas a la compra de vehículos eléctricos."Francia básicamente excluye a los vehículos chinos de los incentivos por motivos medioambientales, y existe un gran interés por parte de otros Estados miembros", explica Lucien Mathieu, director de automóviles en Transport & Environment.Reino Unido también ha adoptado un sistema muy parecido al francés, llamado Electric Vehicle Grant, que solo concede las ayudas máximas a los eléctricos cuya producción cumpla con los máximos estándares de emisiones y sea menos dependiente del carbón. Aunque China invierte mucho en energía solar y eólica, es el mayor consumidor de carbón del mundo, un material esencial para tener bajos costes energéticos en sus industrias.