BMW M ha encontrado la manera de que sus motores sean más limpios, y la revolución es una precámara con una nueva bujía Prácticamente todas las marcas de coches del mercado tienen como objetivo conseguir que sus modelos sean más limpios. De la misma manera, casi la totalidad de ellas han concluido que la mejor manera de conseguirlo es mediante la electrificación, incorporando sistemas MEH, HEV o PHEV a sus sistemas de propulsión. BMW M se ha salido de la tangente y apuesta, directamente, por hacer que sus motores de gasolina sean directamente más limpios.La división deportiva de BMW ha confirmado la llegada de una nueva tecnología denominada BMW M Ignite technology para su gama de propulsores de seis cilindros en línea. Se trata de un sistema de combustión innovador basado en una precámara de ignición que promete mejorar la eficiencia de los motores de alto rendimiento sin sacrificar ni un ápice de su rendimientoAdemás, no habrá que esperar mucho para verla en acción, ya que su debut en producción está previsto para mediados de 2026 en modelos como el BMW M2, el BMW M3 y el BMW M4.El punto clave de esta nueva tecnología es una precámara de combustión situada en la culata del motor. Esta precámara está conectada con la cámara de combustión principal mediante unos orificios de transferencia y cuenta con su propia bujía y bobina de encendido. Es decir, el motor dispone de dos sistemas de encendido independientes trabajando de forma coordinada.Según la información técnica proporcionada por la marca alemana, el comportamiento del sistema cambia en función de la carga y las revoluciones del motor. A bajas y medias vueltas, el encendido se realiza de forma convencional mediante la bujía principal situada en la cámara de combustión. Sin embargo, cuando el motor trabaja a altas revoluciones o bajo carga elevada, entra en juego la precámara en el proceso de ignición.En ese momento, parte de la mezcla aire-combustible es dirigida hacia la precámara, donde también se enciende. La combustión generada produce chorros de llama que salen de la precámara a velocidades cercanas a la del sonido, propagándose hacia la cámara principal. Esto permite encender la mezcla en múltiples puntos de forma simultánea, lo que incrementa de manera significativa la velocidad de combustión.Este proceso tiene un efecto directo en la eficiencia del motor. Al quemarse la mezcla más rápidamente y de forma más homogénea, se reduce el riesgo de combustión irregular o detonación, también conocida como “knocking”. Además, la tecnología contribuye a disminuir la temperatura de los gases de escape, lo que también ayuda a mejorar el rendimiento térmico del conjunto.Además del sistema de precámara, los motores incorporan otras mejoras técnicas relevantes. Entre ellas se encuentran un aumento de la relación de compresión y la incorporación de turbocompresores con geometría variable. Estos elementos trabajan en conjunto con el nuevo sistema de encendido para optimizar la entrega de potencia y la eficiencia general del motor.Uno de los aspectos clave de BMW M Ignite technology es su impacto en el consumo de combustible. Según la marca, la reducción es especialmente significativa cuando el motor trabaja a plena carga, algo habitual en conducción deportiva o en uso en circuito. Esto significa que los conductores que lleven sus vehículos a track days podrán completar más vueltas con la misma cantidad de combustible, lo que será especialmente valioso en pruebas de resistencia, ya que no habrá necesidad de repostar con tanta frecuencia.Otro de los puntos más importantes de esta tecnología es su papel en la reducción de emisiones. BMW M Ignite technology ha sido diseñada también para adelantarse a las exigencias del futuro estándar europeo Euro 7, que entrará en vigor en noviembre de 2026. La marca asegura que este nuevo sistema permitirá que sus motores de altas prestaciones cumplan con los requisitos de homologación sin necesidad de reducir su potencia.Eso sí, y aquí va la mala noticia, BMW M deja claro que la tecnología se ha desarrollado para cumplir la normativa, no para potenciar el rendimiento de los vehículos. Eso significa que los motores mantendrán intactas sus cifras de rendimiento respecto a las versiones actuales, tanto en potencia como en cilindrada. BMW M señala que esta tecnología ha sido desarrollada a partir de conceptos derivados de la competición, lo que sería el enésimo ejemplo de transferencia tecnológica desde el mundo de las carreras hacia los modelos de calle. En esta ocasión servirá para que puedan seguir vendiéndose vehículos de corte deportivo sin tener que optar por sistemas electrificados para ello.La implementación de esta tecnología se realizará de forma escalonada. La producción de los nuevos BMW M3 y BMW M4 con BMW M Ignite technology comenzará en julio de 2026, mientras que el BMW M2 la incorporará a partir de agosto del mismo año.