Gilles Vidal, director de diseño de Stellantis: "La IA nunca reemplazará la creatividad humana" Aunque muchas veces se nos olvida, el germen de un coche nuevo no nace en una fábrica, sino en la cabeza de un diseñador. En el caso de Stellantis, desde el pasado mes de julio, el responsable de esta importante empresa es Gilles Vidal, el director de diseño del grupo. Desde el centro de diseño de Stellantis en Vélizy, a las afueras de París (Francia), es donde se encarga de coordinar y pensar lo que será el futuro de todas las marcas de la compañía.Actualmente, el sector del automóvil se está enfrentando a enormes retos, como es el salto a la electrificación. Lógicamente, esto es algo que también se traduce en el diseño. "Estamos viviendo las mayores revoluciones que la humanidad ha conocido. Por un lado, la inteligencia artificial es la cosa más importante de este momento, pero en términos de desafíos para la industria automovilística, el cambio al eléctrico es el mayor reto", explica Vidal.Tampoco hay que olvidar que Stellantis agrupa varias marcas y todas ellas sienten de una manera muy diferente. Estas diferencias deben reflejarse en sus diseños, ya que es lo único que el usuario capta de ellas y le ayuda a diferenciarlas.Entonces, la pregunta que surge es, ¿qué es un buen diseño? "Es algo muy subjetivo, porque un modelo puede no gustar y considerarse un buen modelo", detalla Gilles Vidal. "Necesitamos crear modelos muy icónicos de alguna manera. Productos icónicos, muy frescos, muy valientes, muy nuevos; traer algo nuevo a la mesa. Porque las nuevas generaciones buscan cosas nuevas", añade.Sin embargo, la inmediatez ha pervertido todo, incluido el mundo de los coches. Es el denominado "efecto iPhone". Uno de los mayores miedos en la industria es la obsolescencia visual. Un coche debe durar siete años en el mercado, pero el consumidor actual está acostumbrado a cambiar de móvil cada dos."La sociedad se aburre muy rápido", nos confiesa Vidal. "Las formas inventivas y frescas son gratis; lo difícil es que sigan siendo relevantes años después. Por eso, el diseño debe empezar en la pantalla del móvil antes de que el cliente siquiera toque la puerta del coche".Mucho se especula sobre si un algoritmo podrá diseñar el próximo Alfa Romeo. En Stellantis lo tienen claro: la IA es un becario de lujo, pero no el jefe creativo."Llevamos tres años usando IA, pero nunca reemplazará la creatividad humana original", explica el responsable de diseño. "La usamos para generar mil variaciones sobre un dibujo nuestro, para que el diseñador no pierda tiempo en tareas monótonas. Pero la IA no inventa; solo el ojo humano sabe qué tiene alma y qué es simplemente una mezcla de píxeles".El gran reto dentro de StellantisUna de las cosas que el director de diseño de Stellantis tiene muy clara es que "hay que diseñar para diferenciar cada marca y que cada una tenga su personalidad". El motivo es el siguiente: "El cliente no compra Stellantis, compra una marca; compra Peugeot, Citroën o Fiat".Lo cierto es que este es uno de los retos del grupo. Como es lógico, compartir plataformas y componentes permite mucho ahorro de costes; sin embargo, la parte negativa es que te encuentras con demasiados productos iguales. En esta línea, Gilles Vidal defiende que "puede haber coches con más del 70% de elementos comunes y, aun así, tener sensaciones totalmente diferentes"."Aunque compartan plataformas, queremos diferenciar cada coche con puestas a punto distintas", explica. Tal y como explica, la ergonomía, la respuesta del chasis y la estética deben ser mundos aparte. "El desafío es coordinar este gran sistema para que el producto final esté entre los siete finalistas al Coche del Año".De esta manera, Gilles Vidal detalla cómo va a ser el futuro de sus marcas. Por ejemplo, Peugeot debe seguir siendo mainstream, que la caracterice la creatividad; Citroën reforzará su carácter práctico y desenfadado; DS Automobiles continuará su posicionamiento premium; Fiat mantendrá su enfoque cercano y funcional; y Opel deberá consolidar su identidad alemana con un matiz creativo propio.Mención aparte merecen Alfa Romeo y Maserati. Para Gilles Vidal, Alfa Romeo representa la columna vertebral emocional del grupo, una marca donde el diseño no es solo estética, sino "música" e ingeniería. Para Vidal, el 33 Stradale es el mejor ejemplo que debe seguir la marca. "Esa experiencia, ese sabor, esa energía, es lo que quieres transmitir a Alfa Romeo cada día", explica. El objetivo es que el ADN de estas piezas únicas "gotee" hacia los modelos de calle: "La plataforma de la Giulia actual es un maravilloso objeto de maquinaria... En el futuro necesitaremos, y no importa si va a ser un coche más familiar, que sientas o vivas eso cuando manejas".En cuanto a Maserati, Vidal sitúa a la marca del tridente en un punto de reflexión estratégica crucial. Aunque reconoce que todas las firmas del grupo tienen sus retos, plantea una pregunta abierta sobre el futuro de la marca de lujo: "¿Qué es lo siguiente para Maserati?" El desafío aquí no es solo mantener el estatus, sino evolucionar el lenguaje de diseño en un mercado de lujo cada vez más complejo. Para Vidal, Maserati, junto a Alfa y Lancia, forma parte de ese polo creativo en Turín que debe explotar el "espíritu italiano" para diferenciarse radicalmente de las propuestas más racionales o "clínicas" de la competencia.China, la nueva rival a batirSin embargo, como se puede ver en el resto de la industria, la llegada de las marcas chinas también está suponiendo un gran cambio, incluso en el diseño. El directo lanza el aviso de que los nuevos actores asiáticos apuestan por un minimalismo extremo y advierte que la tecnología no debe dictar la estética."En este momento hay una tendencia obvia de vehículos eléctricos que se puede ver en las marcas chinas; se sienten como coches de alta tecnología muy similares entre sí". Para el responsable de Stellantis, el riesgo es que el automóvil pierda su capacidad de emocionar y se convierta en un producto genérico. "No queremos ser un helado de vainilla", dice Vidal, usando una metáfora que ya se ha vuelto viral en los pasillos del centro de diseño.Para evitar este "sabor único", la receta de Vidal es la traducción estética de la tecnología. "Cada una de nuestras marcas debería tener su propia tendencia de diseño. No hablo de pantallas, sino de cómo le dan forma a esa tecnología y cómo la presentan". En lugar de seguir la corriente de diseños "clínicos" y minimalistas que dominan el panorama actual, el objetivo de Stellantis es que el cliente elija un coche por su carácter específico: "El juego es competir contra la verdadera competición, asegurando que cada marca ofrezca algo que no sea intercambiable".Europa tiene a su favor frente a China la experiencia. "La ventaja que tenemos frente a marcas chinas es la historia, los años, la experiencia y los modelos históricos", explica. Un activo que permite conectar emocionalmente con el cliente a través de reinterpretaciones contemporáneas de iconos del pasado.Según el propio diseñador, "el diseño en Europa es la razón número uno para elegir un coche entre los clientes… si todos cuestan lo mismo". Una matización importante que devuelve el foco a la realidad: el precio sigue mandando, pero cuando ese factor se iguala, el diseño decide.Pero este no es el único problema al que se enfrenta. Para Vidal, el diseño "ha evolucionado mucho; ahora trata de resolver cosas". Sin embargo, muchas veces choca de bruces contra la regulación."Se ha limitado bastante desde el punto de vista de que no tienes la posibilidad de hacer todo lo que deseas por normativas", argumenta y expone que muchas de estas reglas "vienen de gente que no entiende la industria automotriz. No diré nada más...".