La movilidad eléctrica empieza a ponerse… curiosa (en el buen sentido). Estamos viendo aparecer vehículos que no encajan en ninguna categoría existente. No son del todo coches, pero tampoco motocicletas. Y, desde luego, no son los típicos patinetes. Se mueven en ese espacio intermedio entre categorías, tomando elementos de cada una. El XYTE One es un ejemplo perfecto de esa filosofía. Tiene aspecto de scooter, si bien se conduce como un microcoche. Detrás está XYTE Mobility GmbH, una startup alemana liderada por el Dr. Wolfgang Ziebart, un veterano directivo del sector con cargos de responsabilidad en grandes marcas globales. El XYTE One se basa en una plataforma eléctrica de tres ruedas, lo que le da una ventaja en estabilidad. Pero el gran titular es su célula de seguridad integrada. Piénsalo como una especie de jaula protectora alrededor del usuario. Gracias a ella, está diseñado para poder utilizarse legalmente sin casco en determinadas regiones. Sólo con eso ya destaca dentro del universo de la micromovilidad. Fotos de: Xyte Mobility Aún más interesante es la accesibilidad. Está concebido para conducirse con permiso de coche estándar, lo que abre la puerta a un público enorme de usuarios urbanos que nunca se han planteado llevar nada de dos ruedas. En cuanto a las prestaciones, no hay que esperar cifras revolucionarias: está ajustado para la ciudad. La velocidad máxima se limita a unos 100 km/h, más que suficiente para arterias principales y circunvalaciones. La autonomía se cifra en más de 97 km por carga, lo que lo hace viable para desplazamientos diarios sin estar enchufándolo constantemente. A nivel de diseño, no intenta parecer un scooter tradicional. La carrocería tiene un enfoque más cercano a los coches, con un aire futurista, pero manteniendo un tamaño compacto. Esa estructura cerrada también aporta protección frente a la intemperie, una gran cualidad en el día a día. En el panorama de la movilidad eléctrica, el XYTE One se sitúa con naturalidad entre los scooters y los pequeños coches urbanos. Es más pequeño, más barato de usar y más fácil de aparcar que un automóvil del segmento A. Al mismo tiempo, ofrece una sensación real de más seguridad respecto a un scooter. Aunque el One tarde unos años en popularizarse, ya consigue algo bastante interesante: ofrecernos una pista de hacia dónde puede ir el transporte urbano. Compacto, eléctrico y pensado para la ciudad, pero con suficiente seguridad integrada como para atraer a personas que normalmente no tocarían una moto. Si XYTE lo ejecuta bien, el One podría ayudar a legitimar una clase completamente nueva de vehículos para desplazamientos diarios.