Tres hermanos utilizan cristal líquido para inventar la visera de casco de moto que se oscurece en un segundo Los cascos de motos son cada vez más complejos con modelos que proyectan la velocidad sobre la visera o indicaciones de la ruta con Google Maps. Ahora tres hermanos han creado un modelo que se oscurece en un segundo.La idea nace como respuesta a una necesidad para millones de moteros: el deslumbramiento en carretera por culpa del sol. Las viseras oscuras son una solución temporal, pero no se libran de los problemas.Adiós a los problemas de visión por el solLos moteros se han enfrentado al continuo problema del deslumbramiento por culpa del sol. Los cascos con viseras oscuras protegen de los destellos, pero son inservibles en zonas poco iluminadas o durante la noche.Los moteros optan por tener dos viseras, una clara y otra ahumada para escoger según las horas de luz. Si el día es muy soleado, utilizan la visera oscura, si está nublado o es de noche, la visera clara. Esto podría tener los días contados.La marca italiana IRID ha empezado a probar un cristal líquido en la visera que cambia de tonalidad en tiempo real. La empresa creada por tres hermanos, Federico, físico; Roberto, diseñador industrial, y Laura, diseñadora gráfica, pretende cambiar los cascos de moto para siempre.Las pantallas fotocromáticas convencionales utilizan una reacción química activada por rayos UV, es útil aunque el proceso puede tardar hasta 40 segundos en oscurecerse y minutos en aclararse. Los motoristas no pueden esperar, la visera IRID utiliza Tecnología de Cristal Líquido (LCT) con una velocidad de récord.Una visera con cristales líquidosEl casco de IRID tiene una visera con una fina película de cristales líquidos laminada. La visera deja un espacio diminuto entre las capas de la pantalla que se oscurece o aclara según la iluminación exterior.No es necesario utilizar baterías ni cables. El casco se carga mediante la energía que genera el micropanel solar ubicado en la parte superior de la visera, tampoco es necesario pulsar ningún botón para activar el sistema.El sensor no detecta la radiación UV, sino la luz visible. La microplaca solar envía una señal eléctrica que cambia las propiedades de las moléculas de cristal oscureciendo la pantalla. Este proceso se produce en menos de un segundo.IRID ha creado un ecosistema cerrado y autónomo que cambia la opacidad de la visera casi a la velocidad de un pestañeo. La compañía acaba con esos segundos de ceguera al entrar en un túnel o cambiar bruscamente de una zona soleada a una más oscura.Esta tecnología llegará primero a los cascos más deportivos de la marca Shark con modelos como el Aeron y el Aeron GP, luego al LS2 Thunder GP Pro y el Nolan X-804 RS Ultra Carbon. Esta visera inteligente tiene un precio elevado, entre 1.000 y 1.200 euros.