Las transmisiones por variador continuo de tipo 'gira y acelera', los chasis de acceso bajo y un consumo muy contenido convirtieron a los scooters hace décadas en la opción por defecto para los desplazamientos diarios, y esa fórmula no ha cambiado en el presente. Lo que sí ha variado es lo en serio que los fabricantes se toman ahora ese segmento. Hemos visto llegar en ellos el control de tracción, la conectividad con el smartphone e incluso el ABS con función en curva. Ahora, Yamaha está llevando las cosas a un terreno que, sinceramente, suena un poco descabellado. La compañía está trabajando con el gigante sueco de la seguridad Autoliv para poner un airbag en un scooter. El modelo en cuestión es el Yamaha Tricity 300, un modelo de tres ruedas inclinable, con dos ruedas delanteras que basculan al unísono al tomar las curvas. La idea del vehículo es simple: más contacto delantero significa más agarre y estabilidad, sobre todo en mojado o sobre firmes en mal estado. Este tres ruedas lleva un tiempo en el mercado: Yamaha lanzó el Tricity 125 más pequeño en 2014 y el Tricity 300, dotado de un motor monocilíndrico de 292 cm3, llegó años después como un scooter más completo. Junto con Autoliv, el mayor proveedor de seguridad de automoción del mundo, Yamaha ha desarrollado un airbag diseñado específicamente para el Tricity 300. Autoliv es la misma empresa que fabrica millones de airbags y sistemas de cinturón de seguridad para coches cada año. El módulo del airbag va integrado en el panel frontal del scooter. En una colisión frontal, el sistema se despliega hacia arriba, en dirección al conductor, para ayudar a absorber energía cinética y reducir el impacto contra el manillar o contra el objeto con el que el conductor esté a punto de chocar. Por supuesto, todo esto plantea algunas preguntas, y la principal es evidente: ¿funcionan los airbags en motocicletas igual que en los coches? La respuesta corta es que no exactamente. Los coches son entornos controlados. Los ocupantes van sujetos con cinturones, rodeados por una estructura rígida de seguridad, y los airbags se despliegan en direcciones previsibles. En las motos, en comparación, todo es más caótico. El conductor puede separarse del vehículo, dar vueltas, deslizar o salir despedido por encima del manillar según el tipo de accidente. Por eso, tradicionalmente, la seguridad en moto se ha centrado más en el equipamiento. Un buen casco, chaqueta, guantes, botas y pantalones de moto siguen haciendo mucho más para reducir el riesgo de lesiones que cualquier tecnología montada en la propia moto. Marcas como Alpinestars y Dainese han demostrado que los airbags integrados en prendas pueden reducir de forma significativa las lesiones en la parte superior del cuerpo, porque el airbag se mueve con el usuario. Entonces, ¿dónde encaja un airbag integrado en el vehículo? Piénsalo como una capa adicional de protección en escenarios de accidente muy concretos. En un impacto frontal recto en el que el conductor normalmente golpearía el manillar o la parte delantera del vehículo, un airbag podría ayudar a absorber parte de esa energía. No es una solución mágica, pero si reduce aunque sea ligeramente la gravedad de las lesiones en los accidentes más habituales durante los desplazamientos diarios, ya es algo relevante.