Aunque como Volkswagen de 3 litros nos venga a la mente sólo el VW Lupo 3L, en aquella época, en Wolfsburgo también tenían en mente algo un poco más grande. En marzo de 2008, en la antesala del Salón del Automóvil de Ginebra, la marca presentó un prototipo cuyo objetivo de desarrollo era un compacto especialmente eficiente, con unas emisiones de CO₂ inferiores a 90 g/km. Los ingenieros de Volkswagen combinaron para ello un motor diésel moderno con una mecánica eléctrica y una nueva transmisión automática DSG de siete velocidades. Y el resultado se presentó como Golf TDI Hybrid Concept. Un coche compacto de muy bajo consumo En el ciclo combinado, el vehículo registraba un consumo equivalente de 3,4 litros cada 100 km, lo que correspondía a unas emisiones de apenas 89 g/km de CO₂. En ciudad, el Golf TDI Hybrid podía circular durante ciertos momentos en modo completamente eléctrico, desplazándose sin emisiones. Galería: Concepto Volkswagen Golf TDI híbrido (2008) El núcleo del sistema de propulsión era un 1.2 TDI tricilíndrico especialmente optimizado para la eficiencia, con inyección common-rail. Este motor diésel entregaba 75 CV y desarrollaba un par de 179 Nm, al tiempo que se complementaba con un motor eléctrico de 27 CV y 140 Nm. La unidad eléctrica podía funcionar junto al motor térmico o, cuando era necesario, de forma independiente. Al mismo tiempo, el motor eléctrico sustituía al motor de arranque y al alternador, lo que permitía ahorrar peso y simplificar la integración de la tecnología. Otra de sus funciones era actuar como generador. Al frenar, se recuperaba energía cinética y se almacenaba en una batería de níquel-metal hidruro de 220 voltios. El acumulador de energía, situado en la parte trasera, pesaba 45 kg y contaba con una capacidad de 1,4 kWh. En marcha, el vehículo iniciaba el movimiento en modo eléctrico. El motor diésel no entraba en funcionamiento hasta que se requerían mayores velocidades o aceleración adicional. En esas situaciones, el motor de combustión asumía la tracción principal, mientras que el motor eléctrico intervenía como apoyo, por ejemplo en maniobras de adelantamiento. En parado, el diésel se apagaba por completo para ahorrar combustible y aumentar la eficiencia. La distribución de energía entre ambas fuentes de propulsión se mostraba mediante un gráfico en la pantalla táctil del sistema de navegación. Como comentaba antes, la transmisión de la potencia se realizaba mediante una caja DSG de doble embrague y siete marchas de nuevo desarrollo, con embragues en seco. Frente a los sistemas anteriores de embragues bañados en aceite, este planteamiento debía mejorar aún más la eficiencia de la cajas. También a nivel estético, el prototipo se diferenciaba del Golf de producción. Entre los cambios figuraban un diseño específico de la parrilla, unas tomas de aire delanteras más pequeñas para reducir la resistencia aerodinámica y discretos emblemas TDI Hybrid. Además, gracias a una puesta a punto revisada, el coche quedaba más bajo sobre el asfalto. Por su parte, un splitter delantero similar al del Golf GTI Edition 30 contribuía a mejorar la aerodinámica. Por último, un interior de diseño específico distinguía igualmente al coche conceptual del modelo de serie.