La producción de vehículos en España continúa inmersa en un proceso de transición que hace difícil recuperar los volúmenes previos. Mientras las fábricas avanzan en la adaptación de sus líneas para acoger nuevos modelos eléctricos —como el Cupra Raval en Martorell—, la actividad sigue mostrando debilidad. En el primer trimestre del año salieron de las plantas 573.529 unidades, un 2,9% menos que en el mismo periodo de 2025, con un retroceso especialmente acusado en los eléctricos, cuya producción cayó un 17,5%.Con 19.488 unidades, los vehículos eléctricos registran su cuota más baja desde 2022, representando apenas el 4,2% del total, según los datos de las fábricas publicados este martes por ANFAC. Los híbridos, en cambio, muestran un comportamiento más resiliente. Los enchufables (PHEV) alcanzan una cuota del 4,9%, aunque su producción retrocede un 2,3%, hasta las 27.917 unidades. Por su parte, los híbridos no enchufables (HEV) continúan el motor que impulsa a las factorías españolas, con 190.109 unidades, un 16,2% más, y una cuota del 33,1%. Pese al avance de las tecnologías electrificadas, los modelos de gasolina siguen liderando la producción, con 204.213 unidades, si bien registran una caída del 12,4% y pierden peso hasta el 35,6% del total. El diésel, por su parte, también continúa en retroceso, con 124.227 unidades (-1,3%). En conjunto, los vehículos de energías alternativas —incluyendo gas, híbridos y eléctricos— suman 245.089 unidades, un 5,7% más, y ya representan el 42,7% de la producción total. A la transformación industrial se suma la debilidad de las exportaciones, que sigue lastrando el balance de producción del sector. En el primer trimestre se exportaron 480.406 vehículos, un 5,2% menos, con especial impacto en mercados clave como Francia, donde las entregas cayeron un 23,6%, hasta las 27.045 unidades. Alemania recupera el liderazgo como principal destino, con 31.277 unidades (+8,1%), seguido de Italia, con 25.504 (+4,8%). Entre los mercados emergentes, Polonia destaca por su dinamismo, con un crecimiento del 22,3% en las exportaciones, mientras que Portugal registra un fuerte ajuste (-23,9%). En total, el 83,8% de los vehículos producidos en España salen de las fronteras, una proporción que sigue reduciéndose —dos puntos menos en el trimestre— y refleja el impacto del actual contexto europeo sobre la industria. El vehículo eléctrico 'Made in Spain' se desploma un 18% en el primer trimestre de 2026Marzo crece un 1,1% la producción A pesar de la caída en los primeros meses, marzo comienza a reflejar un atisbo de recuperación. Este repunte "puntual de la producción", según el director general de ANFAC, José López-Tafall, se enmarca en un contexto de adaptación industrial y lanzamiento de nuevos modelos. El impulso procede, en gran medida, de las plantas de Volkswagen en Navarra y de SEAT, que ya han iniciado la producción de los nuevos eléctricos —Cupra Raval, ID. Polo, ID. Cross y Skoda Epiq—. A ello se sumará este año la llegada de modelos de Leapmotor a las fábricas de Stellantis en Zaragoza, así como el arranque en junio de la producción de la VLE eléctrica en la planta de Mercedes-Benz en Vitoria. En este contexto, la producción creció en marzo un 1,1% interanual, hasta las 211.208 unidades, impulsada por el inicio de fabricación de estos nuevos modelos. Los turismos registraron un leve avance del 0,6%, aunque en el acumulado del año mantienen una caída del 4,1%, con 455.464 unidades. Por su parte, los vehículos comerciales e industriales —como los que se ensamblan en las plantas de Vigo de Stellantis o en Madrid y Valladolid de Iveco— mantienen una evolución más favorable. En marzo, su producción aumentó un 3,1%, hasta las 40.240 unidades, mientras que en el conjunto del primer trimestre crecen un 1,9%, con 118.065 unidades. "Aunque el dato mensual es positivo, el actual contexto de transición y la moderación de la demanda en los principales mercados europeos dificultan prever un crecimiento de la producción este año respecto a 2025", advierte López-Tafall. El directivo insiste en que es "esencial" avanzar hacia un marco regulatorio europeo "más realista", alineado con la evolución del mercado y acompañado de una política industrial que refuerce la competitividad del sector.