OCU exige al Ayuntamiento anular sanciones de ZBE no firmes y devolver de oficio multas con expediente abiertoAnte la expansión de las Zonas de Bajas Emisiones en grandes ciudades españolas como Madrid o Barcelona, algunas personas están optando por alternativas más económicas que la compra de un nuevo vehículo con etiqueta de 0 emisiones. Entre las opciones disponibles en el mercado, el modelo de carsharing se está estableciendo como uno de los más eficientes y asequibles para los jóvenes de la capital. Como medida para cumplir con los objetivos del Plan Auto 2030, las Zonas de Bajas Emisiones se encuentran en pleno proceso de propagación, afectando no solamente al centro, sino también a municipios cercanos. Asimismo, para el año 2028, los vehículos con pegatina B amarilla de la DGT no podrán acceder a las ZBE, dejando a millones de conductores sin transporte para poder acudir a sus puestos de trabajo o, simplemente, moverse por la ciudad. Esta problemática ha potenciado el uso de otros modelos de movilidad como el carsharing, una solución que permite el uso de un vehículo sin necesidad de comprarlo ni de hacer frente a gastos como gasolina, parking o mantenimiento. Esta opción se caracteriza por pagar solamente el tiempo que se utiliza el coche, por lo que se convierte en una opción ideal para personas que no quieren hacer frente a los costes que suponen la adquisición de un vehículo en propiedad. Miguel Barquilla: "En este país, la media del parque móvil está por encima de los 14 años"Para explicar mejor este fenómeno, La Razón ha tenido el placer de entrevistar a Miguel Barquilla, country manager de Free2move, una aplicación con más de diez años de experiencia en el sector del alquiler de vehículos y el carsharing y que opera por las calles de Madrid. Según ha explicado, estas nuevas leyes obligan a los municipios de más de 50.000 habitantes a imponer Zonas de Bajas Emisiones, sin embargo, "en este país, la media del parque móvil está por encima de los 14 años y más del 25% de los vehículos no tienen un distintivo medioambiental". Este hecho deja a una gran cantidad de conductores sin posibilidad de moverse por los núcleos urbanos, en caso de que no puedan hacer frente a la compra de un vehículo de bajas emisiones. Sin embargo, Barquilla asegura que "a veces es necesario hacer unos cuantos números para darse cuenta de que tener un vehículo en propiedad no es la decisión económicamente más sensata", sobre todo si se reside en una ciudad con ZBE.Por ello, en ciudades como Madrid, se ha incrementado especialmente la demanda de este tipo de servicios, especialmente "entre aquellos que no pueden entrar en el centro y aparcan su vehículo hasta donde pueden llegar con las restricciones" y aquellos que residen en el centro; muchas veces optan por no utilizar su coche debido a la falta de aparcamiento en el centro. "No tiene sentido comprar un vehículo si lo vas a tener aparcado el 99% del tiempo", por lo que para estas personas, el carsharing podría convertirse en una alternativa eficaz y económica para evitar adentrarse en la compra de un nuevo vehículo. Un modelo que requiere del compromiso de los ayuntamientos locales para poder operarEste modelo es factible en la capital gracias a la estrecha colaboración con el Ayuntamiento de Madrid y la Empresa Municipal de Transportes (EMT), quienes alquilan a la empresa plazas de aparcamiento en algunos de los parkings más céntricos de la ciudad. En estas plazas, los usuarios pueden dejar el vehículo una vez hayan acabado de utilizarlo, sin ningún coste adicional. Según explica Miguel Barquilla, "Madrid ha entendido que hay que darle alternativas a los ciudadanos ante el incremento de las restricciones de circulación". Por el momento, la empresa solo opera en la región madrileña, pero espera poder ampliar sus servicios a otras ciudades como Barcelona o Valencia. Este mes, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) anunció que implementaría Zonas de Bajas Emisiones en 36 de sus ciudades principales, incluyendo Barcelona, Badalona o Castelldefels, entre otras. En ellas, los vehículos con pegatina B no podrán circular a partir de 2028. Asimismo, este año la capital valenciana también comenzó con restricciones a la circulación de los vehículos más contaminantes, con el objetivo de mejorar la calidad del aire y fomentar una movilidad sostenible. Se espera que para el año 2035 se prohíba la venta de turismos y furgonetas de combustión en todo el territorio para seguir la normativa europea. Solo se podrán vender aquellos cuyo motor de combustión emplee combustibles sintéticos neutros en carbono, es decir, que certifique una reducción del 90% de emisiones. Todo un sistema que potencia la compra de coches eléctricos o híbridos, los cuales cuentan con la etiqueta de cero emisiones. Como incentivo adicional para su adquisición, ciudades como Madrid permiten que este tipo de vehículos puedan aparcar de forma gratuita en las plazas de aparcamiento delimitadas por líneas verdes y azules.