El Audi R8 desapareció del catálogo hace tiempo, pero la marca no lo echa tanto de menos como debería. Motor.esDos años han pasado desde que el último Audi R8 salió de las líneas de montaje. La marca alemana no tiene un buque insignia a la altura de los rivales de prestigio, y sólo volverá al mercado si se cumplen dos condiciones. Hoy, es más fácil que se junten los astros.El último R8 fue construido hace dos años. Unos cuantos años antes ya se empezaba a vislumbrar desaparición del deportivo insignia de la marca alemana, ya un gran número de informaciones apuntaban en una dirección prácticamente imposible. El superdeportivo estaba «condenado» a convertirse en un coche eléctrico, las declaraciones se sucedían unas tras otras en esa dirección, pero Audi se mantenía al margen.Nadie en la marca confirmaba ni desmentía, porque sabía que un nuevo R8 estaba más lejos que cerca. Si el fabricante hubiera tenido intención de convertirlo en un eléctrico, lo habría anunciado a los cuatro vientos. Lo último que supimos de una nueva generación del R8 es que tomaría prestado el tren de propulsión del nuevo Lamborghini Temerario. Algo que, por otro lado, es perfectamente esperable y no una sorpresa, porque las anteriores entregas han heredado el motor del Gallardo y del Huracán.Lamborghini TemerarioEl motor V8 del Lamborghini Temerario llegará a un nuevo Audi R8 sólo si es viable.Un nuevo Audi R8 está muy en el aire, no es una prioridadPero, ahora, un año después de esa última información, una revista australiana ha tenido oportunidad de entrevistarse con el director gerente de Audi Sport, y al que se le ha preguntado, sin ambages, si habrá un nuevo Audi R8 o no. La respuesta de Rolf Michl también ha sido tajante, apuntando a que es «posible», pero siempre y cuando se cumplan dos condiciones importantes.El R8 volverá al mercado si las dos condiciones se cumplen sin medias tintas. Michl ha dejado claro que la primera es innegociable y es que tiene que ser híbrido enchufable. Desarrollar un nuevo motor estrictamente de combustión no es financieramente viable dadas las regulaciones de emisiones. Está mucho más a la mano el conjunto del Temerario, y el ahorro de costes sería verdaderamente brutal jugando muy a favor de los alemanes que estos son propietarios de la italiana.Quizá lo que no está tan claro sea el rendimiento. El del italiano es soberbio, con nada menos que 920 CV, obtenidos de la combinación de los 800 CV de un motor V8 de 4.0 litros biturbo y 120 de los motores eléctricos. Demasiado elevado para el alemán que podría retomar el proyecto del R8 con motor de cinco cilindros, pero adaptado a los tiempos actuales con una dosis de electrificación.El Temerario es una gran inversión, un nuevo R8 no tanto...La segunda condición es la rentabilidad, y esto ya es otra cosa muy diferente. Michl ha explicado que «Cada coche tiene que ser un caso de negocios. No tendría sentido solo calcular el efecto causado en la marca, sino que realmente tienes que ver que ese gasto es una inversión con probabilidades realistas de generar el beneficio previsto». Un R8 es un importante valor añadido, pero también es un reto lograr la combinación perfecta entre las nuevas normas de emisiones y la experiencia de conducción.Y esto de las emisiones ahuyentan de inmediato a los clientes. Los clientes también son muy exigentes, y el sonido de un motor de combustión es un importante aliciente que pasa a un segundo plano cuando la electrificación corre por medio. Está demostrado que los clientes pueden pasar por alto que un modelo sea un PHEV si la marca es de prestigio.Una prueba de realidad es que Mercedes está dando marcha atrás con sus superdeportivos híbridos enchufables. Tener más de 800 CV a tu disposición en el pedal del acelerador es más que deseable pero que, durante unos kilómetros, sean obligatoriamente eléctricos, ya no lo es tanto. Y esto en un Audi R8 puede que sea una mala inversión.Michl no ha dejado pasar la oportunidad para aclarar que el nuevo R8 no se verá en el verano de 2027, apuntando que «No va a suceder el año que viene». La transformación del Concept C en un modelo de producción es un coche deportivo eléctrico «hermanado» con el Porsche Boxster.