Audi ha recuperado una de las máquinas más desconocidas y fascinantes de su historia. El Auto Union Lucca, el coche con el que la marca de los cuatro aros batió récords de velocidad en plena guerra tecnológica contra Mercedes en los años 30, vuelve a la vida más de nueve décadas después gracias a una reconstrucción artesanal que ya forma parte de la colección histórica de la compañía.Increíble reconstrucción del espectacular Auto Union Lucca. La firma alemana presenta por primera vez este espectacular vehículo en la ciudad italiana de Lucca, el mismo lugar donde escribió una de las páginas más importantes del automovilismo europeo. Allí, el 15 de febrero de 1935, el piloto Hans Stuck alcanzó una velocidad media de 320,267 km/h en la prueba de la milla lanzada y llegó a rozar los 327 km/h, convirtiendo al Auto Union Lucca en el coche de competición de carretera más rápido del mundo. La batalla que dividió Alemania Hagamos un repaso por la historia. La década de 1930 vivió una auténtica obsesión por la velocidad. Las marcas alemanas competían por demostrar quién era capaz de construir el coche más rápido del planeta en una época en la que cada récord tenía un enorme impacto político, tecnológico y mediático. Mercedes y Auto Union protagonizaron una rivalidad feroz. Rudolf Caracciola y Manfred von Brauchitsch defendían la estrella de Stuttgart. Hans Stuck y Bernd Rosemeyer pilotaban para los cuatro aros. Motor delantero contra motor central. Dos formas opuestas de entender la competición. Auto Union, nacida en 1932 tras la unión de Audi, DKW, Horch y Wanderer, entró en los Grandes Premios en 1934 con un revolucionario monoplaza de motor central. Aquel mismo año empezó a acumular récords de velocidad y obligó a Mercedes a reaccionar. La respuesta llegó en octubre de 1934, cuando Caracciola alcanzó 316,592 km/h en Hungría con un Mercedes diseñado específicamente para batir marcas. Auto Union no tardó en contestar. Un coche diseñado en el túnel de viento Los ingenieros de Auto Union desarrollaron durante el invierno de 1934 una máquina completamente distinta a cualquier coche de carreras de la época. El objetivo era superar a Mercedes. El equipo utilizó el túnel de viento del Instituto de Investigación Aeronáutica de Berlín-Adlershof para perfeccionar la aerodinámica del coche. Primero probaron una carrocería abierta y después una versión cerrada mucho más eficiente. El resultado fue una silueta extremadamente avanzada para su tiempo. La carrocería estaba cuidadosamente pulida y barnizada, las ruedas contaban con cubiertas aerodinámicas y la zaga terminaba en una larga aleta posterior. La prensa bautizó aquel modelo como Rennlimousine, un término utilizado entonces para definir una berlina de competición. Bajo la carrocería trabajaba un motor V16 de cerca de cinco litros y 343 CV, asociado al chasis de competición de 1934. Aunque después llegaría a superar los 375 CV, aquella primera evolución ya era suficiente para cambiar la historia. De Hungría a Italia en busca del récord El coche quedó terminado en diciembre de 1934 en Zwickau. Después de unas primeras pruebas en el circuito Avus de Berlín, Auto Union organizó un nuevo intento de récord en Hungría, exactamente en el mismo trazado donde Mercedes había triunfado meses antes. Pero el mal tiempo arruinó los planes. La nieve y las bajas temperaturas obligaron al equipo a desplazarse hacia el sur de Europa. Primero intentaron correr cerca de Milán, aunque las condiciones tampoco eran adecuadas. La solución apareció finalmente en Italia, en un tramo de la autostrada entre Pescia y Altopascio, cerca de Lucca. La carretera era prácticamente perfecta: recta, llana y con un asfalto de enorme adherencia. El día que nació una leyenda Las pruebas comenzaron el 14 de febrero de 1935. El equipo realizó varios ajustes aerodinámicos y analizó todos los datos antes del intento definitivo. A las nueve de la mañana del día siguiente, Hans Stuck salió de nuevo al trazado italiano. Miles de personas se habían desplazado hasta la zona después de que empezaran a circular rumores sobre un posible récord. Auto Union selló parcialmente la parrilla del radiador para mejorar todavía más la penetración aerodinámica. La decisión funcionó. El coche alcanzó una velocidad media de 320,267 km/h en la milla lanzada y registró una punta exacta de 326,975 km/h. Para la época, aquellas cifras parecían imposibles. 1935: Audi hacía historia en Italia. La hazaña tuvo un enorme impacto internacional. Mientras el récord se celebraba en Italia, Auto Union exhibía en el Salón del Automóvil de Berlín una versión prácticamente idéntica del coche con un mensaje rotundo: "El coche de competición de carretera más rápido del mundo". El regreso del Auto Union Lucca Audi ha tardado más de tres años en reconstruir esta pieza histórica. El proyecto ha sido desarrollado por la empresa británica Crosthwaite & Gardiner a partir de fotografías originales y documentos conservados en los archivos de la marca. Todos los componentes han sido fabricados artesanalmente. La compleja carrocería aerodinámica, incluida la cubierta del habitáculo y la zaga cónica, obligó a realizar un trabajo especialmente minucioso. La recreación terminó a principios de 2026 y ya ha pasado incluso por el túnel de viento de Audi, donde registró un coeficiente aerodinámico de 0,43. Audi Tradition ha utilizado un motor V16 del Auto Union Type C y ha incorporado algunas soluciones técnicas desarrolladas posteriormente para la carrera de Avus de 1935, entre ellas mejoras en la ventilación para evitar problemas térmicos durante las exhibiciones dinámicas actuales. De Lucca a Goodwood Tras el debut oficial del coche en Lucca, el escenario donde nació su leyenda hace 91 años, el modelo viajará al Festival de la Velocidad de Goodwood, que se celebrará del 9 al 12 de julio. En el Festival de la Velocidad de Goodwood, del 9 al 12 de julio, se podrá admirar la reconstruida joya artesanal. Allí volverá a rugir uno de los automóviles más radicales jamás construidos por Auto Union. Un coche nacido para ganar una batalla contra Mercedes y que terminó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos de la ingeniería alemana de preguerra.