Explorar Wallapop en busca de un coche de segunda mano puede resultar más complicado de lo que parece. Miles de vehículos, desde SUV hasta eléctricos, se publican cada día, pero no todos ofrecen la información completa. Saber que comprobar antes de pagar el clave para no encontrarse con sorpresas desagradables. La plataforma registra cerca de 30 millones de búsquedas mensuales. Sin embargo, la popularidad de un anuncio no garantiza la veracidad de los datos ni el estado real del vehículo, lo que hace imprescindible una revisión minuciosa de su historial y características. El nuevo epicentro del coche de ocasión El crecimiento de Wallapop en España refleja la digitalización del mercado de vehículos de ocasión. Con más de cinco millones de coches publicados y miles de concesionarios activos, el portal se ha convertido en un punto de encuentro entre particulares y profesionales. Esta alta concentración de anuncios facilita la comparativa de precios y modelos, pero también exige más atención al detalle por parte del comprador. Entre los más buscados destacan los vehículos electrificados, con un aumento de ventas que supera el 190% en algunos casos. Tesla lidera las consultas dentro de esta categoría, seguida por marcas como BYD, Fiat o Nissan, mientras que los híbridos de Toyota y Opel continúan mostrando buena demanda. Comprar o vender un coche usado en Wallapop puede ser rápido y rentable. Informes y documentación El informe reducido de la DGT es gratuito y revela la matriculación, marca y posibles incidencias que bloqueen la transferencia. Los informes completos, en cambio, incluyen kilometraje, historial de ITV, propietarios anteriores y posibles cargas legales. Carfax o servicios similares permiten rastrear vehículos a nivel internacional, incluyendo accidentes, número de dueños y alteraciones en el chasis. Por menos de 20 euros, se puede obtener información que reduce de manera notable el riesgo de comprar un vehículo con problemas ocultos. El kilometraje El número de kilómetros es uno de los aspectos en los que más fraudes se producen en el mercado de segunda mano. Por eso, no basta con confiar en lo que marca el cuadro de instrumentos, es imprescindible contrastarlo con los informes oficiales y registros de mantenimiento. Aunque el cuentakilómetros sea digital como este, es conveniente tomar una serie de precauciones para verificar su veracidad. Además, un kilometraje bajo no siempre es sinónimo de un coche en buen estado. Un vehículo poco usado puede sufrir daños por falta de circulación, afectando a gomas, retenes o juntas. En cambio, un coche con uso regular y mantenimiento documentado suele ofrecer mayor fiabilidad. Revisar recibos de servicios, cambios de aceite y reparaciones es tan importante como el odómetro. Para coches de más de ocho años o que superan los 100.000 kilómetros, el seguimiento del mantenimiento puede ser decisivo para evitar gastos inesperados. Señales visibles Aunque Wallapop permite ver fotos y descripciones, inspeccionar el vehículo físicamente sigue siendo indispensable. El desgaste del volante, los pedales o los asientos debe ser coherente con los kilómetros indicados. Además, que las puertas y capós encajan y que no hay corrosión o grietas en las piezas de goma es tan importante como consultar el historial oficial. El cinturón de seguridad también aporta pistas relevantes. Su estado, su capacidad de retracción o incluso su etiqueta de fabricación pueden indicar si ha sido sustituido tras un accidente o si el vehículo ha sufrido daños previos que no se han declarado. El uso real del coche también importa No todos los coches envejecen igual. Un vehículo que ha circulado principalmente por autopista suele tener un desgaste más uniforme que uno utilizado en ciudad, donde las frenadas constantes y los trayectos cortos castigan más la mecánica. Por eso, conocer el uso habitual del coche ayuda a interpretar tanto el kilometraje como su estado general. Dos vehículos con cifras similares pueden presentar diferencias notables dependiendo de cómo se hayan utilizado.