Hay señales horizontales que pasan desapercibidas hasta que un conductor se las encuentra delante en plena marcha. Entonces llegan las dudas, los frenazos leves y las decisiones tomadas en apenas unos segundos. Una de esas marcas está generando cada vez más confusión. Algunos frenan. Otros evitan cambiar de carril. También hay quien piensa que anuncia una prohibición inmediata. La realidad es que esta señal horizontal tiene una función muy concreta en la gestión de la circulación. Qué indica realmente esta doble línea En algunos tramos urbanos y accesos con elevada intensidad de circulación puede verse una doble línea discontinua pintada sobre el asfalto. A diferencia de otras señales horizontales más populares, esta no aparece de forma constante en toda la red viaria, lo que explica que muchos usuarios desconozcan realmente qué indica. Estas marcas delimitan un carril reversible, un sistema que permite modificar el sentido de circulación según las necesidades del momento. Es una fórmula habitual en accesos a grandes ciudades, especialmente durante las horas punta. Su objetivo es aprovechar mejor la vía sin ampliar la carretera. En vez de construir nuevos carriles, la circulación cambia temporalmente para dar más espacio al sentido con mayor volumen de vehículos. Las luces que nunca hay que ignorar Además de las líneas pintadas sobre el suelo, los carriles reversibles cuentan con paneles luminosos elevados que indican si están habilitados o cerrados. Son los elementos que realmente determinan cómo debe circular cada conductor en ese instante. Cuando aparece una flecha verde, el carril puede utilizarse en el sentido indicado. En cambio, una aspa roja significa que está prohibido acceder o continuar por él. Ignorar esa señal supone una infracción grave y, sobre todo, un importante riesgo de colisión frontal. En algunos casos también pueden verse flechas blancas inclinadas o paneles de transición que avisan de un próximo cambio de carril obligatorio. Todo el sistema está pensado para ordenar movimientos rápidos en zonas donde el tráfico suele saturarse. El detalle que muchos olvidan Uno de los aspectos menos conocidos de los carriles reversibles afecta directamente a la iluminación del vehículo. La normativa obliga a llevar las luces de cruce encendidas mientras se circula por ellos, incluso aunque sea de día y exista buena visibilidad. La razón es sencilla: aumentar la percepción de los vehículos en espacios donde el sentido de circulación puede cambiar y donde los conductores necesitan identificar rápidamente a quienes vienen de frente o realizan maniobras próximas. También está prohibido invadir el carril contiguo o utilizar parcialmente el espacio reservado al sentido contrario. En este tipo de vías, mantener la trayectoria correcta es fundamental para evitar accidentes. No son exclusivos para coches Existe también la creencia de que estos carriles son exclusivos para turismos o motocicletas. En realidad, salvo que exista una señal específica indicando restricciones, pueden utilizarlos distintos tipos de vehículos. Furgonetas, autobuses o camiones también pueden circular por ellos si las condiciones de la vía lo permiten. Lo importante es respetar las limitaciones concretas de cada tramo y mantenerse siempre dentro del espacio delimitado por las líneas discontinuas dobles. Por qué estas marcas generan tantas dudas Parte de la confusión viene de otros países europeos donde determinadas combinaciones de líneas discontinuas sí se utilizan para advertir sobre adelantamientos o transiciones de carril. En internet circulan imágenes y explicaciones mezcladas que muchos conductores dan por válidas sin comprobar si coinciden con la normativa española. La realidad es que las señales horizontales pueden variar según cada legislación nacional. Por eso, interpretar una marca vial basándose únicamente en publicaciones virales o vídeos cortos puede acabar generando decisiones equivocadas al volante.