Honda no pasa por un buen momento: ha cancelado varios coches eléctricos (suyos propios o los desarrollados junto con Sony) y registrará unos 13.500 millones de euros en pérdidas, según nuestros compañeros de Motor1.com Global. Pero los problemas van más allá. Como le ocurre a la mayoría de marcas tradicionales, a Honda le está costando mantener la competitividad en China. Las ventas se han desplomado en apenas unos años, desde un máximo de 1,62 millones en 2020 hasta solo 640.000 unidades en 2025. Sólo se está utilizando aproximadamente la mitad de su capacidad de fabricación, muy por debajo del 70–80% que suele necesitarse en la industria del automóvil para ser rentable. Para 2026, se prevé que la producción anual baje de las 600.000 unidades. El CEO y presidente de Honda, Toshihiro Mibe, viajó recientemente a China para entender cómo las empresas locales son capaces de sacar tantos productos en tan poco tiempo. Tras visitar una planta de un proveedor en Shanghái, hizo un comentario tajante: “No tenemos ninguna posibilidad contra esto”, según recoge Nikkei Asia. Galería: Honda Prelude 2026, primera prueba China desarrolla un coche nuevo en dos años Probablemente hayas oído hablar de la 'velocidad china' y de cómo los fabricantes locales pueden desarrollar un modelo completamente nuevo en dos años o menos. En comparación, las marcas tradicionales suelen necesitar el doble de tiempo, y en ocasiones incluso más. Los proveedores chinos no sólo pueden mantener ese ritmo, sino hacerlo además con una eficiencia de costes con la que los nombres más grandes del sector únicamente pueden soñar. La frase de Mibe no debería interpretarse como una admisión de derrota. Sin embargo, a su regreso de China, el CEO de Honda dijo a los proveedores: “Debemos actuar rápido” para acelerar el desarrollo. Con ese objetivo, Honda está recuperando la independencia de su división de I&D, trasladando a miles de ingenieros a una nueva filial de ingeniería. Se espera que opere con mayor autonomía que en los últimos seis años, cuando el desarrollo se centralizó y la sede marcaba el rumbo. Está por ver si esta mayor libertad creativa servirá para revertir la situación. Familia eléctrica Ye de Honda para China Ford y Toyota también están preocupadas La cúpula de Honda no es la única que está dando la voz de alarma en toda la cadena de suministro. En una entrevista de octubre de 2025 con CBS Sunday Morning, el CEO de Ford, Jim Farley, tampoco se anduvo con rodeos: "Tienen suficiente capacidad de producción en China, con las fábricas existentes, para abastecer a todo el mercado norteamericano y dejarnos a todos fuera del negocio" Del mismo modo, el antiguo CEO de Toyota, Koji Sato, dijo recientemente a los proveedores durante una reunión con representantes de 484 empresas que, si nada cambia, la propia existencia de la compañía podría estar en riesgo: "A menos que las cosas cambien, no sobreviviremos. Quiero que todo el mundo sea consciente de este sentimiento de crisis" Cuando Toyota, el mayor fabricante de automóviles del mundo por sexto año consecutivo, hace declaraciones así, la gravedad de la situación es evidente. China se ha convertido en una potencia del automóvil y en un rival a tener muy en cuenta, no sólo dentro de sus fronteras, sino también en los mercados globales. Tomemos Europa como ejemplo: BYD suma un 1,8% de cuota del total de ventas en los dos primeros meses del año. Según los datos de matriculaciones publicados por la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), SAIC (es decir, MG) se sitúa en un 1,9%, igualando a Nissan, y muy por delante de Honda, que se queda en apenas un 0,5%.