Desde hace algunos años, a menudo, vemos coches compactos que, una vez dentro, parecen pertenecer al segmento superior. Espacio para las piernas, habitabilidad, volumen interior... Todo ha crecido, pero el coche por fuera sigue siendo casi idéntico o incluso más corto. El 'truco' es siempre el mismo: batalla larga, voladizos cortos y ruedas desplazadas hacia las esquinas de la carrocería. Es una fórmula que funciona, viene de lejos y hoy en día domina el diseño moderno. Los SUV, los crossover, los modelos eléctricos e incluso los coches urbanos adoptan esta lógica. Y no es solo una elección estética: es ingeniería, packaging y habitabilidad. Y con el paso a la electricidad y las nuevas tecnologías by-wire, esta libertad de diseño sigue aumentando. Por qué la distancia entre ejes lo cambia todo La distancia entre ejes es lo que realmente determina el espacio que se puede aprovechar en el habitáculo. Al aumentarla, se obtiene más espacio para las piernas, unos asientos más cómodos y una distribución más racional del volumen. Sin embargo, durante años, el problema era la mecánica. Con la tracción delantera, especialmente con motores transversales, se necesitaba un voladizo delantero importante para albergar todo: motor, cambio y transmisión. Algunos fabricantes intentaron disimularlo: Audi, con frontales muy cortos, el Mini R50, con un diseño vertical y compacto, o el Alfa Romeo 156, con un morro redondeado que ensanchaba las esquinas, dando una ilusión de equilibrio perfecto. Hoy en día, sin embargo, la electricidad ha liberado los volúmenes: los motores son más pequeños, las baterías están debajo del suelo y la distancia entre ejes puede alargarse sin penalizaciones. Es la razón por la que los coches compactos parecen haber 'crecido' de repente por dentro. El primer Peugeot 208 era más corto que el 207, aunque mantenía el espacio interior; el actual 208 es algo más largo, pero mantiene la distancia entre ejes larga y el espacio interior. El Volkswagen ID.3 presenta una distancia entre ejes muy larga que lo hace compacto por fuera y casi un sedán mediano por dentro. SUV, monovolúmenes y coches urbanos: tres filosofías, una sola regla Antes de los SUV, fueron los monovolúmenes los que utilizaron esta fórmula: pensemos en el Fiat Multipla, corto, alto y con un interior gigantesco. Los voladizos se redujeron al mínimo y se aprovechó cada milímetro de la distancia entre ejes. Los SUV modernos han retomado esta filosofía, combinándola con ruedas grandes y carrocerías más altas. Hoy en día encontramos modelos como el Renault Scénic E-Tech, con una distancia entre ejes larga y voladizos mínimos, el Volvo EX30, muy compacto y muy habitable, el Kia EV6, con unas proporciones muy cuidadas, o el Hyundai KONA, que mejora la distancia entre ejes en cada generación. ¿Y en los coches urbanos? El primer Ford Ka, ya en los años 90, llevó las ruedas a las esquinas como rasgo distintivo, lo que también ofrecía buenas ventajas en cuanto a la estabilidad en carretera. Muchos modelos japoneses, como los primeros 'kei car' y modelos importados también a Europa, como el Daihatsu Cuore, utilizaban la misma fórmula, mientras que el primer Renault Twingo compensaba la necesidad de espacio con la fórmula de monovolumen pequeño y las ruedas traseras muy retrasadas. El primer Ford Ka colocaba las ruedas en los extremos, aprovechando el diseño particular de los parachoques, que se convertían casi en guardabarros; esta arquitectura mejoraba la estabilidad y la aceleración transversal. Entre los numerosos vehículos de batalla larga, en el Kia EV6, la disposición técnica favorece el desplazamiento de las ruedas hacia los extremos, con un espacio interior considerable. Ruedas en las esquinas: el efecto 'más coche en menos espacio' Una de las soluciones más eficaces es llevar las ruedas lo más lejos posible hacia los extremos de la carrocería. Hoy en día, muchos modelos lo hacen, como el Honda Jazz o el Hyundai IONIQ 5, con una distancia entre ejes muy larga, o las nuevas generaciones de MINI. Las plataformas eléctricas lo realzan aún más: sin árbol de transmisión, sin túnel y con motores pequeños que permiten reducciones de voladizo a niveles nunca vistos. Y con las tecnologías by-wire, la dirección ya no tiene que estar físicamente vinculada al volante: las ruedas delanteras pueden colocarse aún más adelante, liberando un espacio precioso y permitiendo arquitecturas completamente nuevas. El futuro de las proporciones nace precisamente aquí. El primer MINI de la era BMW recuperó de la versión original la idea de la distancia entre ejes larga con ruedas en los extremos. El Volvo EX30 es un ejemplo moderno de cómo se puede aprovechar al máximo la distancia entre ejes larga en una plataforma totalmente eléctrica. El futuro del automóvil estará hecho de nuevas proporciones En los años 90, los diseñadores luchaban contra los largos voladizos y las limitaciones mecánicas. Hoy en día, vivimos la época opuesta: podemos alargar la distancia entre ejes, liberar volumen y reinventar el habitáculo. Y con motores eléctricos integrados en las ruedas y sistemas 'by-wire' cada vez más avanzados, se pueden diseñar coches sin concesiones. Es una revolución silenciosa, pero enorme: más espacio, más comodidad, más libertad de diseño. Los coches del futuro no sólo serán más eficientes: también estarán proporcionados en torno a las personas, no a la mecánica. Galería: Renault Scenic E-Tech Electric 2025 Renault Make: Renault Model: URL: Renault