Alpine rompe las reglas con su eléctrico más espectacularDesde que Jean Rédélé hiciera realidad en 1951 su sueño de construir un gran automóvil deportivo, Alpine ha sido siempre sinónimo de potencia y victoria en el deporte francés del motor. Aunque ha escrito páginas especialmente gloriosas en las grandes competiciones internacionales como Le Mans o la Fórmula 1, donde mantiene actualmente un equipo, lo que le ha encumbrado han sido los Campeonatos del Mundo de Rallyes conquistados por la berlineta A110, que nació en 1962 y se ha mantenido, con las normales evoluciones, hasta nuestros días. Alpine se ha convertido, dentro del grupo Renault, en sinónimo de deportividad y eficacia, tanto en las versiones de otros modelos de la gama del rombo como en las realizaciones propias. Y la última en aparecer es precisamente la que hoy comentamos, A390, donde se mantiene toda la deportividad y alta potencia de la firma, pero aplicada a un coche de amplias dimensiones, con capacidad de un buen SUV y líneas de un “fastback”. Mientras el A290, su hermano pequeño, ha tomado las formas de su primo el R-5 de Renault, el A390 apuesta por unas dimensiones mayores, ya que tiene una longitud de 4,61 metros, una anchura de 2,05 y una altura de 1,52, con 2,70 de distancia entre ejes. Con ello, nos ofrece un espacio para el maletero de 532 litros, ampliables hasta 1.643 litros si abatimos los respaldos de los asientos traseros. Los diseñadores han intentado plasmar en su carrocería el “savoir faire” galo, en la que destaca un frontal de cuña que facilita la circulación del aire y reduce el coeficiente aerodinámico. A los lados se han incluido dos grandes entradas de aire para refrigeración de los frenos y otros elementos, y en la vista lateral llama la atención un grueso pilar C y un techo descendente que busca las formas de un coupé. El apartado de las luces ha sido especialmente importante para los estilistas, con una gran cantidad de luminosos triangulares delante que forman parte de su personalidad y una trasera con una gran línea roja iluminada con el nombre Alpine en el centro. Asimismo, son muy características las manetas de las puertas enrasadas con la línea de la carrocería y el original diseño de las llantas. En el interior, el espíritu deportivo está presente en todos los detalles. Tomamos asiento en un “bucket” tapizado en cuero muy anatómico y encontramos frente a nosotros un volante de tres radios inspirado en la competición, que incluye tres botones muy diferenciados. Los dos situados más bajos están destinados, en un caso, a regular la recuperación de energía para aumentar la capacidad y autonomía de la batería y, en el otro, a elegir el modo de conducción más adecuado para cada circunstancia, como Save, Normal, Perso, Track o Sport. En esta última posición es cuando puede entrar en juego el tercer botón, situado sobre el radio horizontal derecho del volante. Es de un llamativo color rojo, con las letras OV como Overtake y, al pulsarlo, los motores eléctricos te proporcionan durante diez segundos una fuerza adicional a sus cuatrocientos caballos de serie. El resultado es espectacular, divertido para conducir e incluso muy seguro, ya que reduce significativamente el tiempo de adelantamiento en carretera. Aunque superes los límites de velocidad que impone la DGT, siempre será menos peligroso circular a 130 por hora que hacerlo por el carril contrario de la carretera. En el resto del habitáculo encontramos espacio para que viajen muy cómodamente cuatro personas e incluso pueden acomodarse tres en el asiento posterior, justos, pero sin apreturas. Vemos asimismo terminaciones en fibra de carbono y disfrutamos de un sonido muy bueno, asistido por una docena de altavoces. Los cables para la recarga se han colocado en un doble fondo del maletero y el A390 tiene una capacidad de carga de hasta 190 kW, con los que en media hora se puede recuperar del 15 al 80% de la capacidad de las baterías. La autonomía declarada por el fabricante es de 557 kilómetros. Este Alpine llega a España en dos versiones. La que ya está disponible es el GT, cuyos tres motores eléctricos le proporcionan una potencia de 400 caballos y está equipado con tracción integral. Para dentro de tres meses está prevista la llegada del GTS, cuya potencia se eleva hasta los 470 caballos. Hemos tenido la oportunidad de probar el GT, que ya está a la venta por 67.500 euros, con la fórmula de una entrada de 14.000 euros y 60 cuotas mensuales de 570 euros. La impresión al volante fue excelente, a pesar de que las condiciones meteorológicas no eran las ideales, porque caía una fina lluvia. Pero sirvió para apreciar mejor la estabilidad del conjunto, aunque supere las dos toneladas de peso. Con una velocidad punta limitada a doscientos por hora, sorprende la aceleración de un coche de estas dimensiones, que pasa de cero a cien por hora en 4,8 segundos. La organización cerró al tráfico un tramo de carretera de montaña cercano a Bilbao, donde pudimos apreciar su comportamiento en una conducción al límite gracias a un muy buen reparto de pesos 49/51, un buen trabajo de las suspensiones, el agarre de unos neumáticos Pilot Sport especialmente desarrollados por Michelin, hasta en llanta de 21 pulgadas, para este modelo y, sobre todo, unos frenos de primer orden con pinzas de seis pistones. Los dos motores traseros ofrecen un control independiente de las ruedas, ayudado por un sistema denominado Active Torque Vectoring (AATV) de variación de par activa, que utiliza la diferencia de las fuerzas longitudinales entre las dos ruedas del mismo eje trasero, proporcionando más par a la rueda exterior. En concreto, esto genera una diferenciación en la distribución de par a las ruedas traseras. Según el ángulo de dirección y la velocidad del vehículo, corrige la diferencia de deslizamiento entre las ruedas derecha e izquierda y ajusta el par a las ruedas traseras derecha e izquierda a fin de corregir el subviraje o sobreviraje del vehículo en milisegundos. Pese a sus dimensiones y peso, su comportamiento cuando le buscamos los límites es propio de un coche de rallyes. Y es que, afortunadamente, los modelos firmados por Alpine mantienen la esencia de la marca de Dieppe.