Seis años estuvo ausente el rey, y ahora regresa: como coronación de una gama de modelos completamente renovada, como el "más auténtico de todos los Aston Martin" (según el CEO, Lawrence Stroll), el conquistador (Vanquish) vuelve a ocupar su trono.Con impresionantes superlativos, una historia genial y el aura de una marca que desde hace 112 años construye a mano deportivos irresistibles para conocedores adinerados, entre ellos no pocas leyendas.MotorEl último Vanquish, con el V12 de la era Ford puso fin al capítulo de los motores atmosféricos. El cambio al V12 biturbo de 5,2 litros se llevó a cabo en el DB11, antes de que el DBS Superleggera lo adoptara en 2018 como punto culminante provisional. La verdadera joya de la facción de V12 con motor delantero, sin embargo, se ha hecho esperar; consciente de que se avecinaba una profunda renovación de toda la gama, que debía llevar a Aston Martin hacia una mayor deportividad, mayor placer de conducción, mejor rendimiento y más refinamiento.Ahora está de vuelta: más imponente y moderno que nunca y, sin embargo, completamente fiel a sí mismo. El hecho de que el V12 del nuevo Vanquish siga prescindiendo del apoyo de un motor eléctrico y genere sus 835 CV de forma "convencional" es ya una rareza que muchos posibles compradores probablemente apreciarán. En cualquier caso, nadie echará de menos la asistencia eléctrica ante tal despliegue de poder.Detrás hay un gran trabajo de perfeccionamiento que no solo ha aumentado la potencia, sino que también ha mejorado de forma notable la respuesta y la eficiencia. La nueva cifra de 160 CV por litro se debe a amplias modificaciones: se reforzaron el bloque y las bielas, se rediseñaron las culatas y se equiparon con árboles de levas modificados y nuevos conductos de admisión y escape; las bujías se recolocaron y los inyectores se agrandaron.Para una respuesta más rápida, además, se utilizaron turbocompresores con menor inercia y un 15 por ciento más de velocidad máxima, que además aportan automáticamente una reserva de presión cuando, por ejemplo, se exige la potencia máxima en condiciones extremas.Las consecuencias de esta cura de potencia son unas prestaciones que hacen brillar al Vanquish: 3,4 segundos de 0 a 100 km/h, y 9,4 segundos hasta 200 km/h. Gracias al eficaz Launch Control y a los Pirelli P Zero desarrollados específicamente, el sprint se logra con facilidad. Solo como comparación, nuestros valores medidos del último Vanquish con V12 atmosférico: 4,1 segundos hasta 100 y 13,3 hasta 200 km/h.Espectáculo biturbo con carácter propioEstá claro, un V12 de Ferrari suele ser aún algo más rápido; pero el biturbo del Aston Martin despliega un espectáculo completamente distinto. Menos teatral, menos exaltado, pero más elegante, de una vehemencia implacable y casi igual de intenso en la cima.El sonido inconfundible del sistema de escape de titanio opcional varía su timbre desde tonos graves hasta un grito agudo y agresivo a altas revoluciones, en las que casi se podría olvidar que el Vanquish es un refinado gran turismo.ComportamientoOtra mejora muy positiva en el rendimiento la experimentaron los frenos, que aunque en Aston Martin ya eran buenos, en el actual Vanquish alcanzan niveles absolutamente sobresalientes. Comienza con una distancia de frenado en frío de 30,7 metros, que se reduce a unos fantásticos 29,9 metros tras calentar discos y neumáticos. Valores impresionantes a nivel de Porsche GT3.La mejora respecto al último Vanquish se aprecia con mayor claridad en la frenada desde 200 km/h: mientras que el anterior se detenía tras unos entonces bastante sólidos 136,4 metros, el nuevo lo consigue en 123,7 metros.También en el apartado del chasis se nota el carácter marcadamente más deportivo. Esto comienza con una rigidez de la carrocería mejorada en todos los aspectos, continúa con los nuevos amortiguadores adaptativos Bilstein DTX, el diferencial electrónico activo y culmina en una dirección bien equilibrada, que no es ni demasiado directa ni demasiado ligera, sino que ofrece una sensación agradable para viajar de forma deportiva.El único problema es que en carreteras convencionales con límite de 120 km/h el Vanquish es un compañero de juego muy limitado, porque está claramente infrautilizado. La situación cambia en trazados más exigentes con curvas enlazadas cerradas. Aquí el Aston se muestra sorprendentemente ágil, brilla a pesar de su tamaño con mucho dinamismo y escasos movimientos de la carrocería. Pero quien busque la experiencia completa del Vanquish debería seguir recurriendo a las amplias extensiones de una autopista sin límite de velocidad.Lujo sin efecto "wow"El interior, en cambio, no convence del todo. No por los materiales utilizados ni por la posibilidad de conectarse aún más profundamente con el sistema de infoentretenimiento a través de Apple CarPlay Ultra. Más bien, con todo el lujo que lleva a bordo, no termina de aparecer un verdadero efecto "wow".Los indicadores virtuales cumplen su función sin reproche, pero para el rey de todos los Aston Martin resultan al final demasiado comunes: ¡cuestión de gustos!ConclusiónEl nuevo buque insignia de Aston Martin impresiona con una estética apabullante, un magnífico sistema de propulsión y un chasis muy competente. Este GT despierta emociones, su V12 suena noble o ruge con fuerza: un espectáculo grandioso... como su precio.