La seguridad vial en España no depende únicamente del comportamiento de los conductores. El estado y diseño de determinadas carreteras también influyen de forma decisiva. Un nuevo informe de Automovilistas Europeos Asociados (AEA) ha identificado los tramos más peligrosos de la Red de Carreteras del Estado durante el periodo 2020-2024.El análisis revela que 295 kilómetros de carreteras convencionales y autovías presentan índices de peligrosidad al menos diez veces superiores a la media nacional. Estos puntos están repartidos en 67 vías de 45 provincias y en ellos se registraron 1.752 accidentes con 2.497 víctimas en los últimos cinco años. Asturias concentra el tramo más peligroso en carreteras convencionales En el caso de las carreteras convencionales, el informe sitúa los puntos más peligrosos en Asturias, concretamente en los kilómetros 55 y 59 de la N-632, la vía que conecta Villaviciosa con Gijón. Estos tramos, situados en Arroes y Venta la Esperanza (Quintueles), presentan un índice de peligrosidad que supera en 167 veces la media nacional, lo que los convierte en los más conflictivos de este tipo de carreteras en toda España. El punto con más accidentes está en Alicante Si se analiza el número total de siniestros y víctimas, el tramo más problemático se encuentra en el kilómetro 0 de la autovía A-77a, en Alicante. En este punto se contabilizaron 93 accidentes y 141 víctimas durante el periodo analizado, lo que lo convierte en el tramo con mayor concentración de siniestros de la red estatal. A continuación aparecen otros tramos con elevada siniestralidad, como el kilómetro 17 de la autovía T-11 en Tarragona, con 79 accidentes y 113 víctimas, o el kilómetro 15 de la misma vía, con 85 accidentes y 103 víctimas. Persisten numerosos "puntos negros" en la red estatal El estudio de AEA señala que el Índice de Peligrosidad Medio (IPM) de la Red de Carreteras del Estado se mantiene estable respecto al quinquenio anterior. En el periodo 2020-2024 se sitúa en 8,2, el mismo valor que en el informe previo. Sin embargo, la organización advierte de que todavía existen numerosos "puntos negros" que requieren actuaciones. De los 295 tramos detectados, 85 ya figuraban en el informe anterior y 63 han empeorado su índice de peligrosidad. España, líder europeo en vías de gran capacidad España cuenta con una red de 165.832 kilómetros de carreteras, según los datos analizados por AEA a partir de información del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. De ese total, 17.691 kilómetros son vías de gran capacidad —autopistas y autovías—, lo que sitúa a España como el país con más kilómetros de este tipo de infraestructuras de toda la Unión Europea, por delante de Alemania. La red se reparte entre distintas administraciones: -26.525 km dependen del Estado y soportan más del 53% del tráfico. -71.374 km corresponden a las comunidades autónomas. -67.934 km están gestionados por diputaciones y cabildos. Autopistas de peaje: las más seguras, pero con más riesgo en 2024 El informe también analiza las autopistas de peaje. Aunque siguen siendo las vías más seguras, su índice de peligrosidad aumentó un 2,3% en 2024. Entre 2020 y 2024 se identificaron 100 tramos de autopistas con niveles de riesgo superiores a la media. En ellos se registraron 502 accidentes y 846 víctimas, la mayoría con heridas leves. El tramo más peligroso de este tipo de vías se sitúa en el kilómetro 17 de la AP-41, en Toledo, con un índice de peligrosidad 16 veces superior a la media nacional. Barcelona, el tramo con más víctimas en autopistas En términos de siniestralidad, el tramo con más accidentes en autopistas de peaje se encuentra en el kilómetro 14 de la B-23, en Barcelona, donde se registraron 42 accidentes y 62 víctimas en el quinquenio analizado. El informe insiste en que conocer la ubicación de estos tramos permite a los conductores extremar la precaución mientras se ejecutan las mejoras necesarias en la infraestructura. En definitiva, aunque España dispone de una de las redes de alta capacidad más amplias de Europa, casi 300 kilómetros siguen concentrando un nivel de riesgo muy superior al resto del país, lo que mantiene el debate sobre la inversión necesaria para eliminar los principales puntos negros de la red viaria.