Rotonda vista desde el aire.España cerró el quinquenio 2020‑2024 con 43.463 siniestros de tráfico en glorietas que se cobraron la vida de 309 personas y dejaron heridas a otras 54.085. Un análisis de la organización Automovilistas Europeos Asociados (AEA), que abarca cinco años completos, confirma una tendencia al alza que preocupa especialmente en las intersecciones situadas en vías urbanas, donde la siniestralidad crece con mayor intensidad. La entidad advierte de que “en los últimos años se está produciendo en España un incremento de los accidentes de tráfico ocurridos en intersecciones reguladas por rotondas giratorias y, muy especialmente, en aquellas situadas en vías urbanas”. Una evolución que, a juicio de AEA, contrasta con la percepción generalizada de la rotonda como elemento seguro dentro del diseño viario. Los datos respaldan esa preocupación. Entre 2020 y 2024, el número total de siniestros en glorietas aumentó un 21%, al pasar de 7.097 en 2020 a 8.588 en 2024. La variación de las cifras, sin embargo, no ha sido homogénea. En vías urbanas, el incremento alcanzó el 31,6%, con 4.686 accidentes en 2020 frente a 6.168 en 2024. En las carreteras interurbanas, por el contrario, el crecimiento fue de apenas un 0,3%, de 2.411 a 2.420. La investigación también pone el foco en el peso creciente de las intersecciones dentro de la siniestralidad general. En 2024, el 43,7% de los accidentes con víctimas se produjeron en intersecciones (con o sin rotonda), frente al 39,5% registrado en 2020. Es decir, los siniestros en estos puntos crecen más que los registrados fuera de ellos. Si se analizan únicamente las intersecciones con rotonda, se aprecia siempre un mayor número de casos en las urbanas, mucho más numerosas. En 2024, representaron el 71% de los siniestros, frente al 66% de 2020. Los siniestros más graves En cuanto a la gravedad de los siniestros, los datos de AEA dibujan un escenario desigual. En las carreteras interurbanas, los accidentes en rotondas se saldaron con un incremento del 12,5% en el número de fallecidos y del 3,7% en el de heridos. En el ámbito urbano, en cambio, se registró un aumento importante del número de heridos (32,3%), mientras que el número de víctimas mortales disminuye un 20,6%. Pese a estas cifras, AEA no cuestiona el papel de la rotonda como solución técnica. La asociación considera que las glorietas son “adecuadas para marcar cambios en el régimen de circulación de las intersecciones, debido a la pérdida de prioridad que imponen a todas las vías que en ellas confluyen”. Además, subraya que “como reductoras de la velocidad se ha demostrado, en general, su eficacia”. El problema, según la entidad, no reside tanto en el concepto como en su aplicación. Por eso, AEA propone la realización de auditorías técnicas externas que permitan determinar si el tipo de rotonda construida en cada punto es realmente el más adecuado en función del tráfico actual. El estudio menciona la coexistencia de miniglorietas, glorietas dobles, partidas, semaforizadas, turboglorietas, entre otros diseños, cada uno con necesidades y comportamientos distintos. En este sentido, la asociación lanza una advertencia clara: “La implantación de rotondas inadecuadas puede provocar un incremento de la accidentalidad”. Un mensaje que apunta directamente a la planificación y al diseño viario como factores clave para contener una siniestralidad que, al menos en el entorno urbano, sigue creciendo.