A punto de estrenarse el año 2026, se cierra una era para Jaguar: la marca inglesa ha producido el último F-PACE, lo que supone despedirse definitivamente de los modelos con motores térmicos. El futuro eléctrico de la compañía comenzará el próximo año con la presentación de la versión de serie del Type 00, un gran turismo sin emisiones. Un claro cambio de rumbo para Jaguar, tanto en tipo de mecánica como en posicionamiento: con el nuevo modelo, en Coventry apuntan a competir ya no más contra las firmas alemanas premium (Audi, BMW y Mercedes-Benz), sino contra gigantes de lujo, como Bentley y Rolls-Royce. Adiós con un V8 Presentado en 2016, el último Jaguar F-PACE producido en la fábrica de Solihull tenía bajo el capó el bloque 5.0 V8 sobrealimentado por compresor, que entrega 575 CV y 700 Nm de par, transmitidos a las cuatro ruedas. Desconocemos si se trataba de un ejemplar del Ultimate Edition reservado para el mercado australiano o no. Lo que sí sabemos es que no se venderá, ya qué según la información recopilada en un foro de aficionados, terminará directamente en la colección de Jaguar, pues representa el final de una era. Jaguar F-PACE Ultimate Edition A la espera del eléctrico Si miramos hacia delante, el Jaguar eléctrico basado en el Type 00 tiene un enorme reto ante él. De hecho, el concept ha sido muy controvertido desde el punto de vista estético. Pese a ello, no se ha puesto en duda el trabajo del equipo de diseño de la casa. El coche mantendrá la carrocería coupé del concept, pero sí se modificarán algunos elementos y presentará un interior menos futurista. Como ya hemos sabido, la potencia combinada superará los 1.000 CV, así que prestaciones no le van a faltar. La tarea de pasar al segmento de lujo, abandonando el mercado premium, ciertamente no será fácil para Jaguar. Para tener éxito, apostará no sólo por materiales y ensamblajes de primer nivel, sino también por prestaciones y un dinamismo aún mejores. El coche medirá más de 5 metros de largo y pesará más de 2,5 toneladas. Además, integrará tres motores, uno en la parte delantera y dos en la trasera. La gestión de cada uno de ellos variará en función de las necesidades: máxima potencia o un mayor control en curvas.