Ahorrar combustible es mucho más que buscar las gasolineras más baratas de la zona o evitar coger el coche para trayectos cortos que se pueden hacer a pie. También es necesario llevar a cabo una conducción eficiente que sea menos exigente para el motor y, al mismo tiempo, que alargue la vida útil de todos los componentes del sistema.En este sentido juega un papel crucial la forma en la que se frena. Por ejemplo, una conducción agresiva con constantes acelerones y frenazos es peligrosa, pero además causa desgaste prematuro y es energéticamente ineficiente. Por el contrario, detener el vehículo jugando con sus marchas es una forma sencilla de ahorrar combustible. Cómo frenar correctamente Hasta hace no demasiado tiempo se creía que poner la palanca en punto muerto permitía ahorrar combustible, pero en los coches modernos es una técnica ineficiente y peligrosa. De hecho, desde Interia explican que la única forma de que el indicador de consumo marque 0 litros por kilómetro es levantar el pie del acelerador y dejar una marcha puesta para que el coche siga engranando. En otras palabras, desacelerar con la marcha puesta y sin pisar el acelerador resulta mucho más económico. Además, ayuda a mantener el control del vehículo y refuerza la seguridad porque permite una aceleración inmediata si surge algún imprevisto en la carretera. A esta técnica se le conoce como freno motor, y aunque es muy efectiva requiere cierta sensibilidad y suavidad por parte del conductor.Solo los mejores conductores frenan de esta forma: ayuda a ahorrar gasolina y mantener el control del coche El primer paso es soltar completamente el pedal del acelerador, lo cual inicia el proceso de frenado. A partir de ahí, hay que ir reduciendo marchas de forma secuencial, evitando que el cuentarrevoluciones se dispare. De lo contrario, el conductor estaría sometiendo la caja de cambios a una presión enorme. Si se realiza esta técnica correctamente, para cuando el conductor ponga la primera marcha el coche estará prácticamente quieto. A tener en cuenta El frenado de motor es especialmente efectivo en vehículos con transmisión manual. En el caso de conducir un automático, basta con cambiar la caja de cambios al modo manual y forzar una reducción de marcha utilizando las levas situadas detrás del volante. Por otro lado, en los modelos híbridos o eléctricos, el frenado se utiliza para recuperar la energía cinética y devolverla a la batería. En estos modelos, lo más normal es que al soltar el pedal del acelerador se produzca una desaceleración lo suficientemente fuerte como para que el sistema active automáticamente las luces de freno traseras.