He experimentado lo que se siente al presionar el botón 'mágico' del nuevo Porsche Cayenne Electric que le hace ganar 176 CV. Recientemente he visitado la fábrica de Bratislava en la que se ensambla el nuevo Porsche Cayenne Electric y he tenido ocasión de vivir en persona cómo se las gasta el mastodonte alemán en movimiento, aunque de momento, solo como pasajero.En concreto he tenido ocasión de subirme al Cayenne Turbo Electric que, por si todavía no lo sabes, es el modelo más potente desarrollado por Porsche hasta la fecha, ya que su sistema de propulsión alcanza los 850 kW (1.156 CV) y 1.500 Nm de par cuando se activa el Launch Control, lo que le permite lograr una aceleración de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos. Pero estas cifras tienen cierto truco, porque en condiciones normales el sistema entrega 630 kW (857 CV) y solo se alcanza la potencia máxima al activar la función 'Push-to-Pass' (Presionar para adelantar), que solo está disponible y asociada a esta versión del Cayenne. Aunque conviene saber que también se ofrece en el Porsche Taycan.¿En que consiste? Básicamente, se trata de un extra de potencia temporal (nada más y nada menos que 176 CV -130 kW- adicionales durante 10 segundos) y se acciona presionando un botón específico situado en el centro del selector de modos de conducción en el volante. Al hacerlo, el sistema gestiona de forma automática la entrega de potencia, la tracción total ePTM y la estabilidad del conjunto.También es interesante contar que este sistema 'Push-to-Pass' se basa en la tecnología utilizada por Porsche en la Fórmula E, donde la gestión estratégica de la potencia es tan importante como la capacidad mecánica del sistema. En concreto yo he podido experimentarla en mis propias carnes viajando como acompañante de uno de los probadores de la marca en el trazado de pruebas que tienen dentro de la propia fábrica de Bratislava (pertenece al Grupo VW y aquí también se ensamblan el Touareg, el Q8 o el Superb), un corto recorrido poco más de un kilómetro de distancia, con una recta de unos 500 metros.Y es justo en la recta donde el piloto probador de Porsche presiona el botón y me hace disfrutar de una aceleración que parece ciencia ficción.Antes te decía que esta función también está disponible en el Taycan, pero en el deportivo eléctrico esta ganancia de potencia está vinculada específicamente a la salida desde cero ('Launch Control') y no se activa manualmente durante la conducción en marcha.La explicación que Porsche da a esta diferencia de funcionamiento es que con el Taycan quieren ofrecer las máximas prestaciones cuantas veces sea posible y, en cambio, en el Cayenne quieren reforzar la capacidad de respuesta en situaciones reales.Y para aquellos a los que les guste la parte técnica, les puedo contar que ha sido posible instalar este sistema porque el Cayenne tiene una arquitectura eléctrica de alto voltaje (800V) y una gestión térmica avanzada. En el Cayenne Turbo Electric, el motor eléctrico del eje trasero cuenta con refrigeración directa por aceite, una solución procedente del mundo de la competición que permite mantener una alta potencia continua sin degradación.Esto hace posible contar tanto con el 'Launch Control' como el 'Push-to-Pass' y que ambos puedan utilizarse de forma repetida, manteniendo prestaciones constantes incluso en conducción exigente.En este sentido, la marca advierta que: "El nivel de carga y la temperatura de la batería pueden afectar al rendimiento del Push-to-Pass" que, generalmente, está disponible a velocidades superiores a 5 km/h, con una temperatura de batería adecuada y un estado de carga (SoC) superior al 30%.Según Porsche, la presencia de la función 'Push-to-Pass' en el Cayenne Turbo Electric "demuestra cómo la electrificación permite modular el rendimiento con una precisión inédita, trasladando al uso cotidiano conceptos que hasta hace poco pertenecían exclusivamente a la competición."Y añade: "La potencia deja de ser un valor estático para convertirse en un recurso gestionable, disponible cuando se necesita y siempre bajo control". Yo lo he vivido en persona y no me queda más que darles toda la razón. Porsche lo ha vuelto a hacer: se ha mejorado a sí misma.