Cinco coches para los que sus marcas se gastaron cantidades ingentes de dinero, aunque no ganaron lo que esperaban En la historia del automóvil ha existido más de un coche diseñado no tanto para obtener buenos márgenes comerciales, que también, sino más para demostrar al mundo de lo que es capaz la empresa que lo ha fabricado. Eso, financieramente hablando, es un riesgo mayúsculo y, por lo general, casi nunca suele acabar bien. Y si no que se lo digan a estas cuatro marcas que invirtieron enormes cantidades de dinero en el desarrollo de estos cinco modelos y que acabaron perdiendo más de lo que se habían gastado.Para entender mejor estas decisiones estratégicas, a veces los fabricantes de coches apuestan tanto por el desarrollo de vehículos que olvidan que deben ser rentables una vez los comercializan. Ha pasado más de una vez, aunque siempre se ha interpretado como una inversión en imagen de marca, ya que estos coches han sido tan buenos que han contribuido a mejorar la percepción que los compradores tienen de la compañía en cuestión y les ha ayudado a vender más unidades del resto de modelos que conforman su gama de vehículos.Lexus LFAEmpecemos por un ejemplo reciente (si por reciente entendemos el año 2010). Se dice que Lexus invirtió más de 1.000 millones de dólares en el desarrollo del LFA, un superdeportivo con motor V10 que era más una obra maestra de ingeniería que un simple coche. La marca necesitó 11 años para dar forma a este vehículo del que finalmente solo se fabricaron 500 unidades.Contaba con un motor 1LR-GUE de diez cilindros en V y 4.8 litros que entregaba 560 CV de potencia con 480 Nm de par. Todo se ajustó a la perfección para que el Lexus LFA se convirtiera en el mejor superdeportivo de su segmento. Incluso la división de instrumentos musicales de Yamaha trabajó en el diseño de su sistema de escape para conseguir una sonoridad que fuera recordada para siempre. Y lo lograron.Solo se fabricaron 500 ejemplares (64 correspondían a la versión Nürburgring Edition) y se vendieron, de media, por unos 375.000 dólares, lo que supuso unas pérdidas para Lexus de entre 700.000 y 1.000.000 de dólares por unidad.Volkswagen PhaetonEl caso del Volkswagen Phaeton es muy similar al del Lexus LFA. Se calcula que la compañía alemana se gastó unos 2.000 millones de euros en el desarrollo de su berlina más completa y avanzada. El Phaeton requirió una plataforma específica e incluso se construyó la famosa Gläserne Manufaktur de Dresde para darle forma. Todo ello salió de esos 2.000 millones.Volkswagen quería una berlina para plantar cara a Mercedes-Benz y BMW en el segmento F. A nivel de grupo, la compañía ya tenía representación con el Audi A8, pero el Phaeton daba la oportunidad a Volkswagen de competir de tú a tú con las grandes premium alemanas. Esto tuvo un alto coste para la compañía, que perdía entre 28.000 y 30.000 euros en cada unidad fabricada y posteriormente comercializada.Toyota Supra A80Lo creas o no, el Toyota Supra A80, la cuarta generación del emblemático deportivo japonés y la más famosa de todas, le costó dinero a la marca. Puede parecer que un coche con el apellido Supra siempre va a ser un negocio redondo, pero lo cierto es que se calcula que Toyota perdía entre 2.000 y 5.000 dólares en cada versión biturbo que vendía, sobre todo en mercados como el de Estados Unidos.El Supra MK4 fue durante algún tiempo el abanderado de la marca. Sin embargo, Toyota se había gastado mucho en el desarrollo del mítico motor 2JZ-GTE, así como en la plataforma que sostenía el vehículo. También utilizaba materiales ligeros, componentes caros y tecnología avanzada. Y esto pasó factura a la compañía en los últimos años de vida comercial del Supra, época que coincidió con un yen fuerte que redujo la rentabilidad del modelo.Lexus LS 400Como puedes comprobar, Toyota como compañía ha perdido dinero con más de un modelo a lo largo de su historia. Otro de los más sonados es el Lexus LS 400. Su desarrollo coincidió con el lanzamiento de la marca Lexus, firma que ahora forma parte del segmento premium, pero que en 1989 todavía debía demostrar que podía ser un gran competidor en este selecto mercado.Para ello, la marca dio forma al LS 400. El proyecto Flagship One requirió más de 1.000 millones de dólares de inversión y en su desarrollo participaron más de 1.400 ingenieros y 2.300 técnicos. Lexus creó una de las mejores berlinas ejecutivas del mundo y lo vendía muy por debajo del precio del Mercedes Clase S, lo que en mercados como en Estados Unidos, donde la marca fue muy agresiva a nivel comercial, supuso pérdidas de entre 5.000 y 10.000 euros por unidad vendida.Bugatti VeyronY, por último, el ejemplo más claro de demostración de fuerza y músculo comercial que se recuerda en este siglo, el Bugatti Veyron. La marca pertenece al Grupo Volkswagen, que la integró en su paraguas en 1998. Los alemanes se hicieron con una compañía con un gran pasado, la cual presentaba una oportunidad para mostrar al mundo de lo que eran capaces a nivel de ingeniería. El Veyron nació con dos propósitos. Por un lado, el de convertirse en el primer hiperdeportivo de la historia. Por otro lado, el de ser el coche de producción más veloz del momento y el primero en superar la, por entonces todavía no alcanzada, barrera de los 400 km/h. Dicho y hecho.Cuando el Veyron vio la luz en 2005, lo hizo como un hiperdeportivo con un descomunal motor W16 de 8.0 litros, con cuatro turbocompresores y una potencia de 1.001 CV. Ese mismo año, Bugatti hizo una serie de pruebas de velocidad máxima y registró la más alta hasta la fecha alcanzada por un coche matriculable, 407 km/h.Sin embargo, todo este despliegue tecnológico y de ingeniería tenía un alto coste. Los costes estimados del desarrollo del Veyron ascendieron a unos 1.700 millones de euros. Para no perder exclusividad, la marca limitó la producción del hiperdeportivo a solo 500 unidades que vendía por 1,4 millones de euros, de media, por lo que perdía casi 5 millones en cada coche que vendía si se sumaban la inversión en desarrollo y los costes de producción finales.