Para millones de personas, conducir o viajar en coche es parte del día a día. Esa costumbre hace que pocos se paren a pensar en algunos detalles de su diseño. Hay componentes que están tan presentes en la rutina que precisamente por su familiaridad pasan completamente desapercibidos, y un buen ejemplo es esa especie de bulto o joroba que se levanta en el centro del suelo de los asientos traseros.Es incluso incómodo para quien viaja en el centro, que tiene que colocar los pies a los lados o donde buenamente pueda. Sin embargo, hay otros coches que no lo tienen. Y la diferencia no tiene que ver con decisiones estéticas o con la marca que se encargue de fabricarlo. La razón de ser de ese bulto está relacionada con el tipo de coche. La explicación Así lo ha confirmado Sam Ugalde, experto en mecánica y cuidado de coches. En un vídeo publicado recientemente, ha aclarado que ese bulto es conocido como túnel de transmisión y es necesario para dejar espacio al eje de transmisión de los vehículos de tracción trasera. Por lo tanto, esa joroba es clave para mandar la fuerza del motor hacia las ruedas. Es decir, es lo que hace que las ruedas se puedan mover. En los coches con tracción delantera el suelo de los asientos traseros suele ser plano porque el motor, la caja de cambios y del diferencial están ubicados en la parte frontal del vehículo. Esto quiere decir que no es necesario colocar un eje de transmisión largo que lleve la potencia a las ruedas traseras. "Pero cuando es tracción trasera, necesitas mover todos los componentes a la parte de atrás y por eso necesitas un espacio más amplio. No se puede poner por la parte de abajo porque imagínate pasar un bache con esta altura de más. Por eso ponen hacia arriba", explica Sam Ugalde. Eso sí, hay que tener en cuenta que en algunos casos los coches de tracción delantera también tienen un pequeño bulto que se utiliza para colocar cableado o tuberías de escape. Para qué sirve el "bulto" que hay en el suelo de los asientos traseros de algunos coches: los especialistas revelan su utilidad técnica