Conducir con seguridad va más allá de obedecer las señales, respetar la velocidad máxima permitida y evitar distracciones. También depende de pequeños gestos que muchos conductores infravaloran y que pueden marcar una gran diferencia en situaciones de emergencia. Un gran ejemplo está en la forma en la que se agarra el volante.Normalmente, en las autoescuelas se enseña a agarrar el volante en la posición de "las diez y diez", que viene a ser colocar las manos ligeramente por encima del eje central. Es la forma más segura, pero aun así hay muchos conductores que, en la práctica, sujetan el volante de otras formas. Y lo peor es que normalmente es un gesto inconsciente. Cómo sujetar el volante La comodidad y el exceso de confianza suelen ser las razones por las que un conductor no agarra el volante como debería. En este sentido, hay muchos usuarios que conducen con una sola mano o incluso solo con los dedos, algo tremendamente peligroso en caso de emergencia. Si, por ejemplo, necesitan esquivar un obstáculo, sus manos no actuarán tan rápido como sería necesario. Lo mismo ocurre al sujetar el volante con la palma de la mano. Para evitar sustos, lo más sencillo es imaginar el volante como si fuese un reloj y colocar las manos en la posición de las tres menos cuarto o las diez menos diez. En cualquier caso, es importante mantener ambas manos en el volante y soltar una de ellas únicamente cuando sea necesario cambiar de marcha o realizar algún ajuste en las luces o limpiaparabrisas. Además, los especialistas recuerdan que no hay que sujetar el volante con demasiada fuerza para no fatigarse más de lo necesario. Además, un agarre firme del volante afecta la fluidez de la dirección y la capacidad de mover las manos con libertad durante giros bruscos o cambios de dirección. El peligro del airbagLos especialistas coinciden: el error más común al volante es sujetarlo con una sola mano o por la parte superior Agarrar el volante correctamente no solo afecta al control del vehículo, sino que también influye en las lesiones que pueda causar el airbag. Por ejemplo, si el conductor mantiene una mano en la parte superior del volante, la carga del airbag la lanzará hacia su rostro. Del mismo modo, sujetar el volante con los pulgares puede dañar los dedos y las manos si se activa el airbag.