Conforme van ganando experiencia al volante, los conductores van adoptando ciertos hábitos casi sin darse cuenta. Ya sea por costumbre, por comodidad o por haberlo visto en otras personas, comenzamos a repetir algunos gestos que parecen inofensivos pero que en realidad pueden ser peligrosos. De hecho, tienen un impacto directo en la seguridad vial.Uno de esos detalles que pueden marcar la diferencia es la forma en que se agarra el volante. En las autoescuelas enseñan a colocar ambas manos en el volante, con los brazos ligeramente flexionados y con un agarre firme pero sin tensión. Sin embargo, en la práctica hay muchos usuarios que manejan la dirección del vehículo con una sola mano. La advertencia Ver a alguien conducir con una mano en el volante mientras tiene la otra en la palanca de cambios o apoyada en la ventana es algo de lo más normal. La Dirección General de Tráfico ha lanzado un aviso a todos los conductores españoles: es una práctica peligrosa que reduce la capacidad de reacción. Muchos conductores están seguros de que utilizar una sola mano es suficiente para circular por una carretera bien asfaltada, sin tráfico, curvas ni peatones. Pero no lo es si, por ejemplo, hay un bache o un objeto en la vía, ya que una sola mano no ofrece la fuerza ni la rapidez que necesita el conductor para corregir la trayectoria. Por no hablar de situaciones más peligrosas como un reventón en un neumático. En esos casos, no tener las dos manos en el volante para mantener la dirección puede provocar una pérdida total del control del vehículo. En definitiva, es un gesto totalmente evitable que compromete la seguridad del conductor pero también la del resto de usuarios de la vía. Posibles multas Conducir con una mano no permite maniobrar con la velocidad suficiente ante cualquier situación inesperada, y eso es algo que puede suponer una multa. Aunque no es algo que suceda habitualmente, los agentes de tráfico pueden sancionar a quienes conduzcan de esta forma porque el Reglamento General de Circulación, en su artículo 18, determina que "el conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción". Infringir dicha norma es una infracción que puede castigarse con hasta 200 euros. Por eso, desde la Dirección General de Tráfico han querido recordar que los conductores siempre deben circular con "las dos manos en el volante, en la posición 10:10 de las agujas del reloj". La DGT alerta a los conductores: este gesto muy común al volante reduce la capacidad de reacción