soporte de movil para coche logitech universal 1259927 5adlLa imprudencia al volante no siempre se mide en kilómetros por hora. Este verano, miles de conductores en España podrían enfrentarse a sanciones inesperadas sin siquiera haber rozado su teléfono móvil. La normativa vigente es tajante: no basta con mantener las manos fijas en el volante; la ubicación física del dispositivo en el habitáculo se ha convertido en un factor crítico para la seguridad vial. Un soporte mal colocado, que comprometa mínimamente el ángulo de visión, es motivo suficiente para una sanción que puede arruinar cualquier plan vacacional. El criterio de la visibilidad diáfana El Reglamento General de Circulación establece que el conductor está obligado a mantener en todo momento su propio campo de visión despejado. Según advierte la Dirección General de Tráfico (DGT), aunque el salpicadero o las rejillas de ventilación son emplazamientos técnicamente permitidos, la legalidad de la instalación queda supeditada al criterio del agente de la autoridad. Si se determina que el terminal obstaculiza la percepción del entorno o genera una distracción evitable, la multa asciende a 200 euros. En este supuesto, al no existir manipulación física, la sanción no conlleva la detracción de puntos, pero el correctivo económico es inmediato. El escenario se vuelve drásticamente más severo si el conductor decide interactuar manualmente con el aparato. El organismo dirigido por Pere Navarro ha endurecido las penas para erradicar una práctica que ya se consolida como la causa principal de accidentes en las carreteras españolas. Sujetar el dispositivo con la mano mientras se circula supone hoy la pérdida automática de 6 puntos del permiso de conducir, duplicando el castigo de 3 puntos que se aplicaba anteriormente por su simple manipulación cuando este permanecía fijo en un soporte. Una distracción que cuesta vidas Las cifras que manejan las autoridades no dejan lugar a la interpretación: las distracciones están detrás del 30% de los siniestros viales mortales registrados en territorio nacional. La tecnología, concebida para facilitar la navegación mediante mapas, se transforma en un arma de doble filo cuando la comodidad del usuario prevalece sobre la seguridad del trayecto. La vigilancia se intensificará durante los grandes desplazamientos estivales, donde cada segundo de desatención multiplica exponencialmente el riesgo de una tragedia irreparable. La consigna de las patrullas de tráfico para la campaña de verano es de tolerancia cero ante estas conductas. No existen zonas grises: cualquier elemento que se interponga entre los ojos del conductor y el asfalto será perseguido y sancionado con severidad. En un escenario de alta siniestralidad, la seguridad vial deja de ser una recomendación de cortesía para convertirse en una exigencia innegociable bajo la amenaza de una ejecución administrativa fulminante.