Limpiar el coche mejora la estética del mismo, pero lo más importante es que refuerza la seguridad al volante. Llevar los cristales sucios puede reducir la visibilidad del conductor, lo cual aumenta el tiempo de reacción y dificulta la detección de obstáculos en la carretera. En definitiva, es sinónimo de peligro, por lo que es de vital importancia lavar con frecuencia el parabrisas y las ventanas.El problema es que son partes del coche que se ensucian rápidamente. El polvo, la lluvia, las partículas del asfalto y los insectos hacen que el parabrisas se vaya llenando de suciedad poco a poco hasta llegar a un punto en el que las escobillas no son suficientes para garantizar una buena visibilidad. Para ello, es necesario invertir cierto tiempo y aplicar las técnicas adecuadas. El error de los conductores Y es que muchos conductores cometen el error de esperar hasta que su parabrisas está muy sucio y, en ese momento, acudir a una zona de lavado para pasar por el cristal un poco de agua con jabón. En algunos casos es una técnica que sirve para recuperar el brillo en el vidrio, pero lo más normal es que incluso después de eso, la visibilidad no sea del todo correcta porque el parabrisas sigue sucio por dentro. Es decir, prestar mucha atención al estado exterior de su parabrisas pero olvidarse del interior es un error común que se debe evitar, ya que con el paso del tiempo se acumula suciedad y grasa sobre el cristal que molesta al conductor, especialmente con el reflejo del sol. Desde Linternaute recomiendan limpiar el interior del parabrisas tan pronto como aparezcan las primeras manchas. Cómo limpiarlo Antes de aplicar ningún producto, los expertos recomiendan pasar un paño seco para eliminar el polvo, que suele estar siempre presente en el interior del coche. Después, hay que echar un poco de limpiacristales en un trapo de microfibra y frotar por toda la superficie con movimientos circulares, presionando sobre las manchas más grandes. En el caso de no tener limpiacristales, se puede utilizar una mezcla de agua y vinagre de limpieza, pero es importante aplicar siempre el líquido sobre el trapo y no sobre el cristal para evitar que caiga sobre el salpicadero. Después de haber frotado toda la superficie incluidas las esquinas, se debe pasar otro trapo seco y limpio para que no quede ningún reflejo en el cristal.