Cuando un conductor se sienta delante del volante, espera tener un viaje tranquilo, sin complicaciones y, a ser posible, bajo buenas condiciones meteorológicas. No es para menos, ya que uno de los principales enemigos de la seguridad vial es la lluvia, que hace que el asfalto sea más resbaladizo, aumenta la distancia de frenado y empeora notablemente la visibilidad.En un día de lluvia hay menos luz y más deslumbramientos por las luces de otros vehículos, pero es que además el conductor tiene más problemas para ver lo que tiene delante porque las gotas de agua se quedan en los cristales y generan una distorsión visual. Es cierto que los conductores cuentan con la ayuda del limpiaparabrisas, pero hay otros elementos claves para la visibilidad como los retrovisores exteriores que, igualmente, quedan expuestos a la lluvia. Adiós a las gotas de agua Los retrovisores exteriores son uno de los componentes más importantes en lo que a seguridad vial se refiere. Amplían la visión del conductor y de ellos depende la posibilidad de ver los vehículos y los obstáculos que el coche tiene detrás, lo que es especialmente útil para adelantar o cambiar de carril. Su principal inconveniente es que, cuando llueve, pierden mucha eficacia. O al menos así era hasta hace no mucho. Y es que la gran mayoría de los vehículos modernos cuentan con una función que permite mantener los retrovisores limpios incluso cuando está lloviendo. Muchos conductores lo desconocen, pero tal y como cuentan desde Linternaute, hay un botón que calienta ligeramente los retrovisores, evitando que el agua se adhiera a ellos. Dicho botón suele ser el mismo que se utiliza para desempañar la luna trasera, y hace que las gotas se deslicen por el espejo o se evaporen en apenas unos segundos, lo que permite al conductor ver lo que ocurre alrededor de su vehículo. Otras opciones Todavía hay algunos coches que no cuentan con esta función, y en esos casos los profesionales insisten en la importancia de buscar soluciones para desempañar y limpiar los retrovisores en días de lluvia. Existen productos diseñados para que el agua deslice, y también se pueden utilizar unas fundas para retrovisores que cubren el espejo de la lluvia. Los conductores pueden recurrir a trucos caseros como frotar una patata cortada por la mitad para que el almidón cree una película protectora o incluso aplicar una fina capa de pasta de dientes, ya que este producto repele las gotas de agua. En cualquier caso, realizar una limpieza periódica ayuda a mejorar la visibilidad.