En la teoría, circular por una rotonda es algo sencillo, pero en la práctica es una intersección que genera muchas dudas entre los conductores. Los coches que entran y salen desde distintos puntos, la convivencia de varios carriles y la necesidad de anticipar los movimientos del resto de usuarios hace que no siempre sea fácil conducir por una glorieta de forma fluida y sin problemas.De hecho, es una de las situaciones de tráfico en la que más errores e infracciones se cometen. Además, hay ciertos hábitos que con el tiempo se han normalizado entre los conductores y que en realidad son errores, como utilizar el intermitente izquierdo para indicar que se va a permanecer en la rotonda o no encender el derecho para avisar de la salida. Los retrovisores Y aunque el buen uso de los intermitentes podría facilitar la vida a muchos conductores, Javier Corella, profesor de la Autoescuela Corella, ha asegurado a través de un vídeo publicado en sus redes sociales que el mejor aliado de las personas que van al volante son los retrovisores exteriores del vehículo. El instructor explica que al entrar a la rotonda, es muy importante controlar en todo momento lo que sucede a ambos lados del vehículo. Desde la izquierda pueden cruzarse conductores que quieren salir de la glorieta, y por la derecha pueden aparecer coches que pretenden adelantar o seguir circulando. Especialmente en rotondas con carriles sin delimitar, prestar atención a los espejos exteriores es fundamental "para ver si a alguno se te cruza, para ver si a alguno te lo cruzas tú".Usar los retrovisores en las rotondas es importante, pero para un profesor de autoescuela el mejor aliado son los retrovisores Prestar atención El profesor afirma que para circular correctamente por una rotonda, el conductor debe mirar continuamente a los espejos para saber qué le rodea y poder maniobrar sin peligro. Sin embargo, eso no significa que solamente se deba mirar a los retrovisores. La persona que va al volante siempre debe mirar al frente para estar al tanto de lo que se va a encontrar. En este sentido, hay algunas rotondas que incorporan semáforos, ya sea para salir de ellas o para seguir circulando por dentro. El problema es que si el conductor no levanta la mirada de los retrovisores, podría saltarse un semáforo que ha cambiado de color mientras el coche avanzaba hacia la intersección. Por eso, Javier Corella aconseja utilizar mucho los retrovisores pero "sin olvidarte de que a lo lejos hay un semáforo o te quedas pendiente del retrovisor y te comes el semáforo".