No es un elemento nuevo o que lleven los coches equipados con sistemas de climatización automática, ya que lo montan vehículos con dos décadas de antigüedad pero muchos automovilistas desconocen su importancia, sobre todo para las personas con alergias o problemas respiratorios. Es el filtro del habitáculo, un elemento tan simple pero a la vez importante para mejorar la calidad del aire dentro del coche y evitar olores, polvo y el temido polen.Los filtros de aire del habitáculo están diseñados para atrapar cualquier elemento nocivo que pueda entrar en el interior del vehículo a través de los conductos de ventilación, algo muy importante para mantener un ambiente saludable en el coche. Se calcula que un 49% de los conductores sufren algún tipo de alergia primaveral cada año y el filtro del habitáculo puede suponer una importante mejora de los síntomas que produce esta desagradable patología. Un alivio para la alergia inocuo y barato El filtro del habitáculo se suele cambiar durante las revisiones programadas en los servicios oficiales de cada marca, pero en los coches más viejos, como la mayoría de los que circulan por nuestro país, esas revisiones se hacen en talleres que no son los de la marca y este elemento muchas veces que "fuera" de ese mantenimiento. Incluso se calcula que un tercio de los conductores ni siquiera conoce la existencia de este elemento y lo importante que es para el bienestar a bordo. Si notas malos olores en tu coche y el aire acondicionado o la calefacción no tienen un buen caudal de aire lo más probable es que el filtro del habitáculo esté en las últimas. Este casi desconocido filtro suele estar en la parte posterior de la guantera o debajo del salpicadero, en el lado del acompañante. Normalmente basta con retirar un panel que lo cubre y tan solo con un destornillador se puede sacar. Es importante identificar el modelo exacto para adquirirlo en una tienda de recambios y su sustitución es una tarea fácil pues supone menos de diez minutos. El precio de estos filtros varía según el fabricante y el modelo pero rara vez llega a los 100 euros, con un precio medio de unos 40 euros. Muchos conductores no recuerdan haberlo sustituido nunca y lo recomendable es cambiarlo al menos una vez al año pero si somos propensos a las alergias, los problemas respiratorios o circulamos habitualmente por zonas con muchos polvo, contaminación o polen, es mejor sustituirlo cada seis meses.