La mayoría de conductores suelen prestar atención únicamente a los elementos más visibles de su coche, como pueden ser las ruedas, la batería o el nivel de aceite. Y tiene cierta lógica, ya que los vehículos están formados por cientos de piezas que solo los expertos conocen a fondo. Aún así, conviene saber que existen componentes internos que se deben revisar con cierta frecuencia porque si se descuidan pueden provocar una avería muy seria.El mejor ejemplo está en la cadena o correa de distribución, una pieza de los coches que a mucha gente le suena pero que solo algunos conocen por completo y, sobre todo, que pocos revisan. Tanto la correa como la cadena tienen la función de sincronizar el movimiento cigüeñal, que es el que mueve los pistones, y el árbol de levas, que abre y cierra las válvulas de motor. Sin embargo, no son exactamente lo mismo. Diferencia entre cadena y correa La correa de distribución es una tira de caucho, goma y nylon que por su cara interior se acopla a las poleas que sustituyen a los piñones de los sistemas con cadena. Por otro lado, la cadena está compuesta de eslabones metálicos. Se puede decir que es similar a la cadena de una bicicleta, pero mucho más robusta y resistente. Son más ruidosas y caras que las correas, pero estas se rompen más fácilmente. Si un vehículo tiene una u otra depende del diseño del motor. Cadena de distribución de un cocheCadena de distribución de un coche | Alamy Ambas sirven para permitir la apertura y el cierre de las válvulas en el momento oportuno durante el ciclo de combustión. De esta forma, evitan el contacto entre las válvulas y los pistones. Aunque la correa es menos duradera y fiable, ambos componentes pueden desgastarse con el tiempo, lo que supone un peligro para el funcionamiento del vehículo. Qué pasa si se desgasta El tiempo y el uso del vehículo puede provocar que la correa se desgaste y que incluso se rompa. En esos casos, el RACE explica que los demás elementos del motor pierden el sincronismo y empiezan a rozarse entre ellos, lo que en definitiva puede provocar una avería grave. Al poner en marcha un vehículo con la correa deteriorada, lo más probable es que se detenga inmediatamente y se enciendan los testigos de motor. En ese supuesto, el conductor debe apartarse de la vía y señalizar la emergencia. Si lo que sucede es que está mal colocada, el motor tampoco funcionará correctamente o directamente no arrancará. En cuanto a la cadena de distribución, con el paso de los kilómetros, la cadena y los tensores pueden presentar cierto desgaste, lo que se traduce en pequeñas holguras. Como es de esperar también afecta al rendimiento del motor, aunque suele suceder más tarde que con las correas. Correa de distribuciónCorrea de distribución de un coche | Alamy Evitar sustos Uno de los principales inconvenientes de este componente es que no tiene un mantenimiento más allá de observar cuál es su estado. Es decir, lo único que pueden hacer los conductores es revisar cada cierto tiempo que la pieza no esté dañada. Además, no suele presentar síntomas de fallo hasta que ya está rota por completo. Aún así, es mejor estar atento a posibles advertencias como que el vehículo arranque con dificultad, que haya muchas vibraciones durante la conducción o que el escape emita humo blanco. En cuanto al kilometraje, la cadena suele aguantar hasta 250.000 kilómetros, mientras que las correas suelen necesitar una sustitución cuando alcanzan entre 120.000 y 150.000 kilómetros recorridos.