Los últimos datos hablan de 25.000 robos de coches en 2025. Y ahora hay un estudio que muestra los métodos más comunes Una de las peores pesadillas que tienen los conductores es el ir por la mañana a por su coche y que este no esté. Los robos están a la orden del día y todos los usuarios se tienen que enfrentar a ellos. De hecho, el 2025 se cerró con 24.478 robos, una cifra ligeramente inferior que a la del año pasado.Lo cierto es que los robos de vehículos han evolucionado de forma significativa en los últimos años. Además, como la vida, los delincuentes también han evolucionado su forma de robar. Frente a la imagen tradicional del forzamiento de cerraduras o la rotura de cristales, hoy en día muchas sustracciones se producen sin dejar señales visibles y mediante el uso de tecnología cada vez más sofisticada.Esta evolución ha hecho que numerosos conductores no se percaten del robo hasta horas después, dificultando la recuperación del vehículo.LoJack, líder mundial de localización y recuperación de vehículos robados, ha identificado las principales técnicas que repiten con más frecuencia los ladrones para llevar a cabo sus robos y que reflejan cómo se ha profesionalizado este tipo de delito."Los métodos de robo han cambiado mucho, pero también lo ha hecho la forma en la que los delincuentes seleccionan y actúan sobre los vehículos", explica José Ignacio Rubio, director general de LoJack Iberia. "Hoy hablamos de robos rápidos, silenciosos y muy planificados, que en muchos casos pasan completamente desapercibidos para el conductor hasta que se percata de que su vehículo ha desaparecido…".Los trucos favoritos de los ladronesLa técnica más utilizada por los ladrones actualmente es el uso de inhibidores de señal, dispositivos que bloquean la señal del mando a distancia cuando el conductor intenta cerrar el vehículo. De este modo, el coche queda abierto sin que el propietario lo advierta, permitiendo a los ladrones acceder al interior minutos u horas después sin necesidad de forzar nada.Este tipo de robos se produce con mayor frecuencia en zonas concurridas como parkings, centros comerciales o áreas turísticas, donde el conductor se aleja rápidamente del vehículo confiando en el cierre remoto.La segunda técnica es el duplicado de llaves y robo electrónico. Esto permite a los delincuentes copiar la señal del mando y utilizarla posteriormente para abrir y arrancar el vehículo. En algunos casos, este proceso se realiza en cuestión de segundos, sin contacto directo con el coche.Este tipo de robo pone de manifiesto que cerrar el vehículo no siempre es suficiente y que los sistemas tradicionales de seguridad pueden verse superados por métodos electrónicos avanzados.Por último, a través del puerto OBD, utilizado habitualmente en talleres para el diagnóstico del vehículo, también es una puerta de entrada para los ladrones. Una vez han conseguido acceder al interior del coche, mediante dispositivos específicos pueden reprogramar llaves o desactivar sistemas de seguridad como el inmovilizador o los sistemas antirrobo de origen en pocos minutos.Este método suele emplearse en robos planificados y dirigidos a modelos concretos, y requiere un conocimiento técnico elevado, lo que refleja el nivel de especialización de este tipo de delitos.Una de las características comunes de muchas de estas técnicas es la ausencia de daños visibles en el vehículo. De esta manera, las puertas y cerraduras quedan intactas y sin marcas y los cristales no se rompen, por lo que, a simple vista, nada hace sospechar que se ha producido un robo.Al no darte cuenta, no vas a denunciar inmediatamente y se reduce la posibilidad de recuperación. "En muchos casos, el propietario no se da cuenta del robo hasta que necesita el vehículo y este ya no está", señala José Ignacio Rubio. "Ese retraso juega en contra de la recuperación, ya que las primeras horas son clave".Más allá de la técnica empleada, LoJack ha detectado que muchos robos responden a una vigilancia previa del vehículo. Los ladrones observan rutinas, horarios, lugares de estacionamiento habituales y periodos prolongados sin supervisión, lo que les permite actuar con mayor seguridad y rapidez.Este patrón se repite tanto en entornos urbanos como en zonas residenciales y turísticas, y afecta tanto a vehículos particulares como a vehículos de flotas."La clave ya no es solo evitar el robo, sino ser capaces de localizar el vehículo cuanto antes si se produce", concluye José Ignacio Rubio. "La tecnología y la colaboración con las autoridades policiales son fundamentales para hacer frente a unos métodos de robo cada vez más sofisticados".