BMW se hizo con Alpina y desde el 1 de enero es una marca más del grupo junto a Mini y Rolls Royce. Ahora han mostrado su nuevo emblema La histórica relación entre Alpina y BMW acaba de dar un salto significativo con la presentación del nuevo logo de BMW Alpina, una señal visual muy clara de que la pequeña firma bávara, conocida por sus versiones exclusivas de BMW, entra en una nueva era tras convertirse oficialmente en una marca independiente bajo el paraguas del Grupo BMW. Fundada en la década de los 60 como preparador de alto rendimiento centrada en los modelos de la marca bávara, Alpina trabajó junto a BMW durante décadas desarrollando versiones potentes, de mayor rendimiento y también con un enfoque todavía más premium, de sus vehículos. Ahora, ese papel cambia: BMW Alpina es una marca independiente, distinta pero complementaria a BMW M y a Rolls-Royce, con sus propios emblemas y filosofía. El nuevo logotipo de BMW Alpina mantiene dos detalles que son inseparables de su legado: el cuerpo de aceleración y el cigüeñal, que son símbolos mecánicos que representaban el enfoque artesanal y técnico original de Alpina. Sin embargo, siguiendo las tendencias del mercado, lo hace con un estilo más simplificado y moderno.Abandona el clásico escudo rojo y azul, que era bastante recargado y algo arcaico, para optar por un diseño circular más sobrio que se puede plasmar en blanco, azul marino o transparente, y con líneas más limpias, en consonancia con las tendencias actuales de diseño plano que no solo se pueden ver en la industria del automóvil, si no también en otros tantos sectores. El cambio no es solo estético, aunque sea lo que más salte a la vista. Este nuevo logo es parte de una redefinición estratégica: BMW ha decidido incorporar completamente a Alpina como una marca propia capaz de ofrecer “una extraordinaria combinación de confort supremo de marcha y alto rendimiento”. Busca que sus coches tengan un mayor énfasis en el lujo, la personalización y la exclusividad. Además, se trata de un movimiento que ya hemos visto anteriormente en algunos de sus rivales, como es el caso de Mercedes y AMG, que fue casi idéntico.Según el comunicado oficial, “los automóviles BMW Alpina se fabricarán en plantas selectas del Grupo BMW, completamente habilitadas para cumplir con los altos estándares que se esperan de esta nueva y exclusiva marca”. Es un cambio importante respecto al modelo tradicional de producción de Alpina, en el que BMW ensamblaba los vehículos y luego los enviaba a Buchloe para realizar las modificaciones. Con la nueva estructura, BMW aprovechará para ser más eficiente y tener listos los coches de manera más rápida.A esto se añade que “estas cualidades permiten una extraordinaria gama de opciones de personalización, garantizando que los clientes puedan crear automóviles personales y distintivos, si así lo desean”.Además, en el comunicado dejan claro que a pesar de la nueva identidad visual a nivel de logos, los coches seguirán una línea de desarrollo similar a la llevada a cabo hasta ahora, con una continuidad garantizada con la modernización sutil de elementos de diseño característicos del hasta ahora preparador, como los colores exteriores que usaba habitualmente en sus modelos y el diseño de llantas de aleación de 20 radios tan característico.Por lo que respecta al habitáculo, se señala que “el cuero de calidad superior será de serie en todos los interiores del BMW Alpina” y que estará “disponible en una amplia gama de colores que puede complementarse con una selección de materiales atractivos”.La redefinición de Alpina es importante por varios aspectos. Integrarse dentro de BMW es clave, porque pasa de ser un agente externo a formar parte del grupo alemán, lo que le da más garantías, pero también permite que la marca tenga más control sobre todos los procesos.Además, también se percibe como un cambio en cuanto al posicionamiento del producto. BMW busca que Alpina se ubique entre las berlinas y SUV de lujo convencionales de BMW y las creaciones ultraexclusivas, por lo que su enfoque vendría a ser parecido al que tiene Maybach en Mercedes-Benz. El paralelismo es claro, de la misma manera que BMW M es la némesis de AMG.