La batería del coche es uno de los componentes que más dolores de cabeza da a los conductores porque parece que todo está bien y, de un día para otro, el motor deja de arrancar porque se ha quedado sin carga. En esos casos, volver a poner el vehículo en marcha para no tener que llamar a una grúa es una misión tan urgente como complicada.La situación es todavía más compleja si el conductor no tiene a mano unas pinzas de arranque ni otra persona que le pueda ayudar a dar algo de energía a la batería. En esos casos, una solución de urgencia es empujar el vehículo desde el exterior e intentar que arranque para, al menos, conducir hasta el taller más cercano. Arrancar el coche El reputado mecánico Juan José Ebenezer, que cuenta con cerca de 900.000 seguidores entre todas sus redes sociales, ha compartido un vídeo en el que asegura que "te puede pasar que te quedes sin batería y no tengas pinzas ni nadie que te eche una mano, pero empujando la mayoría de los coches arrancan". Eso sí, hacen falta varias personas, ya que alguien debe quedarse dentro del habitáculo mientras el resto empuja desde fuera. El conductor tiene que poner el contacto, mantener el embrague pisado y meter la segunda marcha. Después de eso, el mecánico explica que "lo que vamos a hacer es empujar el coche y cuando ya tenga algo de velocidad le decimos al compañero que levante el pie del embrague". Simplemente con esta técnica el coche arrancará y continuará la marcha hacia adelante. Efectos secundarios El mecánico Juan José Ebenezer cómo arrancar un coche empujándolo: "Puede pasar que te quedes sin batería y no tengas pinzas"Arrancar el coche empujándolo es una solución efectiva, pero una solución de urgencia. De hecho, no es lo mejor para el coche, ya que con esta técnica el embrague sufre porque se están forzando ciertos componentes que están pensados para moverse con el motor y no con la inercia de las ruedas. Por otro lado, el mecánico comenta que se deben tener en cuenta factores como el peso del vehículo o la calle en la que se ha quedado tirado. Si, por ejemplo, está en una pendiente ascendente, es tremendamente complicado arrancarlo. "Al final es un truco que tenemos que conocer porque no sabemos si algún día nos puede llegar a hacer falta", concluye Ebenezer.