Economía/Motor.- Los ciberataques a través de apps de vehículos crecen un 45% en Europa, con el móvil como vía de accesoLa secuencia es reconocible para millones de conductores: al girar la llave por primera vez en el día, el cuentarrevoluciones sube hasta las 1.800 rpm, se mantiene un instante y luego va descendiendo a medida que el motor coge temperatura. Lejos de ser un síntoma preocupante, el mecánico Juanjo Jiménez lo ha descrito en su cuenta de TikTok como "un procedimiento totalmente normal" que, además, está programado por los fabricantes. Su explicación, que acumula ya más de 63.000 reproducciones, aclara que el fenómeno obedece a dos motivos concretos, uno de ellos de estricta obligación legal.El primer factor, que Jiménez cifra en apenas un 10% del fenómeno, busca únicamente una estabilidad mecánica. "Es bueno que el coche se acelere estando frío y vaya bajando de revoluciones poco a poco para encontrar cierta estabilidad del motor", relata. Sin embargo, el verdadero responsable (el 90%, según sus cálculos) es la normativa europea Euro 3, en vigor desde el año 2000. Esta regulación obligó a medir las emisiones contaminantes desde el mismo arranque en frío, durante un intervalo de 40 segundos. Para superar esa prueba, los fabricantes programaron los motores para que acelerasen la combustión al encenderse y calentaran antes los sistemas anticontaminación. "Todos los fabricantes tuvieron que hacer eso y algunos vehículos diésel también lo hacen", afirma el mecánico. De esta forma, se consigue reducir las emisiones justo en el momento en que más contaminación genera un motor.La advertencia: cuándo sí hay que acudir al tallerPese a la normalidad del proceso, Jiménez introduce una salvedad importante. Si después de circular un rato y con el motor ya caliente, el coche sigue manteniendo las revoluciones altas al ralentí, entonces sí existe algún fallo. El mecánico apunta dos posibles causas: un termostato que se haya quedado abierto de forma permanente o un sensor de temperatura que no mida correctamente. En ambos casos, la gestión electrónica del motor no interpreta bien la temperatura del líquido refrigerante y mantiene una aceleración que ya no es necesaria.