Resultados del Gran Premio de AustraliaCalendario 2026 de Fórmula 1Horarios y dónde ver el próximo GP de F1Clasificación del Mundial de F1 2026Es un hecho contrastado que, en su inmensa mayoría, el ser humano es reacio a los cambios. Tan real como que tenemos una capacidad asombrosamente rápida de adaptación, olvidando lo anterior. Por esta razón, el modo de actuar ante las críticas siempre es el de aguantar el chaparrón, hacer como que no existe y tirar hacia delante porque lo más probable es que en un corto periodo de tiempo, nadie se acuerde. Los cambios en la F1 rara vez gustanY esto funciona casi siempre… Casi, porque no es lo mismo cambiar el diseño de una página web que modificar la idiosincrasia de una carrera de Fórmula 1. Y tanto pilotos como aficionados están saliendo mucho más contestones de lo que Liberty Media había previsto. La actitud de Stefano Domenicali no ha sorprendido a nadie, pues es de sobra conocido. Siempre más preocupado de dejar contentos a todo el mundo que de abordar un problema. Fue el primero en acudir raudo y veloz a salvar al soldado Honda, coincidiendo con las voraces críticas de su principal socio, Aston Martin. Y ahí estaba el italiano, diciendo que no había que ser injustos con los japoneses. Total, solo se han presentado con un motor que no funciona. Menudeces que el aficionado debe perdonar. Declaraciones que te recuerdan que Domenicali está ahí para defender unos intereses.. los de los socios comerciales, que no son precisamente los del aficionado a la Fórmula 1, que siendo el más numeroso y quién deposita su dinero a fondo perdido, es justamente visto como el más fácilmente remplazable.El problema es cuando la situación te desborda. Porque sí, en esta Fórmula 1 está prohibido criticar a los comisarios deportivos, característica común a cualquier Federación que se precie. E incluso está prohibido emitir críticas públicas al proveedor de neumáticos. Pero lo que no está prohibido es criticar cómo se pilotan los actuales Fórmula 1, simplemente porque nadie fue capaz de prever una situación como la actual. gettyimages-2265352066Esto no nace ni este fin de semana ni tan siquiera el pasado mes con los test de pretemporada, sino que los primeros avisos datan de 2023, cuando se comenzaron a hacer pruebas con el simulador y salió Max Verstappen a decir que la situación pintaba horrible. En un mundo normal, quizás lo idóneo hubiera sido escuchar al piloto y tratar de buscar una solución, pero en la F1 del relato, era más importante ridiculizar al piloto y sobre todo, a su jefe, diciendo que eso era porque no sabían hacer motores. La situación es peor de lo esperadoMás grave aún es cuando después de rodar con los monoplazas, aún hubiese pilotos que reaccionaran contra los que se quejaba, simplemente porque pensaban que a ellos les iba a ir mejor que la mayoría. Irónico que ahora sean esos mismos, los que al darse cuenta que la situación no les ha beneficiado como pensaban, sean los primeros en pedir cambios urgentes. Porque al final del día, esa es la situación… casi toda una parilla unánime criticando cómo se pilotan estos monoplazas, la gestión de energía, el no poder arriesgar en curvas. Quién no se queja es porque no tiene con quién compararlo, o porque está ganando y el deseo de ser campeón es más fuerte que el de sentirse piloto. Incluso pilotos de sobra conocido por ser populistas y ‘bienquedas’ han mostrado su disconformidad con esta forma de pilotar. Quizás, en un mundo normal, Stefano Domenicali debería estar preocupado de que su gran estrella mediática diga que esto no es divertido, que su piloto más laureado pida cambios, o que el más veterano afirme que esto no parecen carreras. Pero Stefano tiene otra preocupación; la de ganar el relato. Ese que dice que yo sé que creéis que no os ha gustado lo que habéis visto, más creedme, os ha gustado y os voy a convencer de ello. Y si para ello tienes que criticar a los pilotos que se atreven a dar su opinión libremente, pues se critica. “Creo que está mal hablar mal de un mundo increíble que nos permite crecer a todos. Eso es lo que diría que no está bien.”, sentenció Domenicali ante la televisión británica preguntando por las palabras de Verstappen y Hamilton en las que denunciaban su preocupación. gettyimages-2265194428Con los aficionados, pero sin su opinión“Me siento bien porque tenemos el deber de aportar positividad en estos momentos. Me siento bien porque hay mucha atención sobre lo que sucede en pista. Porque estamos en Melbourne con un público increíble y apasionado.”, continuó contando. Y es que está claro que el público increíble y apasionado es parte fundamental de la Fórmula 1, y que ahí están para escucharlos. Por eso no hay ninguna duda de que restringir comentarios a los post de la F1 en redes sociales se trata solo de un error que alguien ha debido cometer por alguna torpeza. “Creo que la posibilida de desarrollar este coche, tanto desde el punto de vista de la ingeniería como desde el piloto, nos permitirá ver muy pronto un coche más rápido”, añadió Domenicali no viendo o no queriendo ver que el tiempo por vuelta no le importa a nadie, sino cómo se logra, y es precisamente ahí donde falla esta Fórmula 1. Porque nadie se ha quejado de que sean lentos, sino de que sean incapaces de mantener la velocidad en recta, o que un F3 tenga mayor paso por curva. Y todo para acabar recordando lo que es más que probable que termine ocurriendo; que la F1 está abierta a cambios que podrían llegar incluso para Japón, el tercer Gran Premio de la temporada. Y es que si las rectas de Melbourne han sido crueles con esta normativa, esperen a ver las kilométricas esplanadas de Shanghái…