Ebro avanza en su reposicionamiento industrial y comercial con el desarrollo de un nuevo vehículo 100% eléctrico de enfoque urbano, que por ahora se ha presentado en fase de prototipo en el Salón de Shanghái, pero que anticipa un lanzamiento clave para la marca. Este modelo, cuyo nombre definitivo se dará a conocer más adelante, se integra en la estrategia multienergía de la compañía y refuerza su apuesta por una movilidad sostenible, accesible y alineada con el uso real del automóvil en las ciudades. Este nuevo eléctrico se fabricará en la planta de Ebro en la Zona Franca de Barcelona, un elemento central dentro del proceso de reindustrialización que la marca está llevando a cabo en España. La llegada al mercado está prevista para el el último trimestre del año, momento en el que se comunicarán las especificaciones definitivas una vez completada la adaptación industrial y la homologación para el mercado europeo. El utilitario se basa en otra propuesta del gigante japonés Chery al que pertenece Ebro, en concreto el denominado QQ3. Con este proyecto, Ebro amplía su oferta hacia un segmento estratégico: el de los utilitarios eléctricos. Se trata de una categoría en plena evolución, marcada por el crecimiento de las zonas de bajas emisiones, la electrificación progresiva del parque y la creciente importancia del factor precio como elemento decisivo en la compra. Frente a una electrificación que hasta ahora se ha concentrado mayoritariamente en vehículos de mayor tamaño y coste, la marca plantea una alternativa centrada en la funcionalidad y la eficiencia. Dimensiones contenidas El modelo se sitúa en el entorno de los utilitarios de cinco puertas, aunque con unas dimensiones que lo acercan al territorio de los compactos tradicionales. Con una longitud aproximada de 4,2 metros y una distancia entre ejes de 2.700 milímetros, la arquitectura permite configurar un habitáculo con cinco plazas reales, ampliando su radio de acción más allá del uso estrictamente urbano. El planteamiento busca cubrir tanto desplazamientos diarios en ciudad como recorridos periurbanos e incluso trayectos interurbanos puntuales. Desde el punto de vista del diseño, el nuevo eléctrico de Ebro adopta un lenguaje contemporáneo y funcional, con líneas limpias y volúmenes optimizados para maximizar el espacio interior. La estética se apoya en una imagen amable y sencilla, reforzada por detalles de carácter práctico como las protecciones inferiores en contraste. La eficiencia aerodinámica también juega un papel relevante, con soluciones como las llantas parcialmente carenadas, en coherencia con el objetivo de optimizar el consumo energético. Interior digitalizado Ebro pequeño El interior refleja un enfoque claramente digitalizado. El puesto de conducción se articula en torno a una doble pantalla formada por un cuadro de instrumentos digital de 8,88 pulgadas y otra central multimedia de 15,6 pulgadas. Desde esta última se concentran la mayoría de las funciones del vehículo, simplificando la interacción y favoreciendo una experiencia de uso intuitiva en entornos urbanos. El sistema de infoentretenimiento se apoya en plataformas de alto rendimiento basadas en arquitectura Qualcomm Snapdragon, orientadas a garantizar fluidez, conectividad avanzada y capacidad de actualización. A ello se suman elementos como el volante multifunción, un cargador inalámbrico ventilado de 50 vatios, climatizador bizona y un panel de control que conserva mandos físicos para las funciones principales. Motor trasero En el apartado técnico, el nuevo Ebro eléctrico recurre a una configuración con motor situado en el eje trasero. La potencia anunciada es de 90 kW (122 CV), con un par máximo de 111 Nm. Estas cifras permiten una aceleración de 0 a 100 km/h en menos de 11 segundos. La oferta de baterías contempla dos niveles de capacidad, una más pequeña y otra de mayor tamaño, ambas con autonomías cercanas a los 400 kilómetros (la marca no ha aclarado las razones de este mismo alcance para distintas pilas). El sistema admite carga en corriente alterna de hasta 11 kW y carga rápida en corriente continua, con la que es posible pasar del 30% al 80% de la batería en un intervalo de entre 20 y 30 minutos. Aunque se trata de datos provisionales, el planteamiento técnico refleja una apuesta por una electrificación pragmática, priorizando la eficiencia y la adecuación al uso real frente a soluciones excesivamente complejas. El desarrollo del modelo parte de un análisis de los hábitos de movilidad actuales, en los que la mayoría de los desplazamientos diarios se sitúan por debajo de los 50 kilómetros. En este contexto, la autonomía anunciada permite cubrir con holgura las necesidades habituales sin generar dependencia constante de la recarga. El nuevo modelo cuenta, claro está, con etiqueta CERO de la DGT, al no generar emisiones durante su uso. En materia de seguridad, Ebro anuncia un equipamiento de serie compuesto por seis airbags y un conjunto de 16 sistemas de asistencia a la conducción. Con este utilitario eléctrico, Ebro da un paso relevante en su reposicionamiento en el mercado español, apostando por un producto alineado con las nuevas demandas de movilidad, con producción local y una orientación clara hacia el usuario urbano real. Un movimiento que sitúa a la marca en un segmento clave para el crecimiento del vehículo eléctrico en los próximos años.