Cargar el coche eléctrico será más fácil en España con estos cinco puntos ultrarrápidos Cuando se ponen pegas para la compra de un coche eléctrico es habitual apuntar a la infraestructura de recarga como uno de los principales problemas. Que si no es muy extensa, que si muchos cargadores no funcionan… No se puede negar que en parte es así, pero también es un hecho que la expansión de la red de recarga para vehículos eléctricos en España sigue avanzando y este 2026 se espera una mejora notable, concretamente en lo que respecta a infraestructura de recarga ultrarrápida.El gobierno tiene previsto mejorarla en las autovías más transitadas del país, facilitando los viajes largos y ayudando así a que los conductores se quiten el miedo derivado de la incertidumbre sobre dónde y cómo recargar en ruta. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha aprobado un plan piloto para instalar nuevas áreas de servicio dotadas de puntos de recarga ultrarrápida en cinco autovías clave de la Red de Carreteras del Estado, que concentran gran parte del tráfico entre las grandes ciudades. Este programa, con una inversión total estimada de 94,5 millones de euros, contempla la construcción de ocho nuevas áreas de servicio con estaciones de recarga ultrarrápida, cinco de las cuales serán dobles (es decir, con instalaciones en ambos sentidos de la carretera), para garantizar el acceso sin tener que llevar a cabo desvíos o cambios de dirección.Estas instalaciones no solo incluirán puntos de carga, sino también servicios complementarios como cafeterías, restauración, zonas de descanso, etc.; para que los usuarios tengan algo que hacer durante el proceso de carga, aunque éste vaya a ser más corto que en otros lugares por las potencias a las que van a operar los cargadores. Los corredores seleccionados para acoger estos puntos ultrarrápidos son las siguientes cinco autovías. La primera es la A-2, que une Madrid con Zaragoza y Barcelona. Aquí se prevé instalar un área en Calatayud (km 234) en el margen izquierdo de la vía. La segunda es la A-3, que es el principal enlace entre Madrid y la Comunidad Valenciana, en la que hay dos ubicaciones previstas: Perales de Tajuña (km 35) y Saelices (km 99), esta segunda en ambos sentidos de la vía. También habrá en la autovía A-4, que conecta la capital con Andalucía, donde se construirá una gran área de servicio en Montoro (km 353), que también será accesible desde ambos márgenes de la carretera.Pero no toda la atención se centra en los “radios” que unen Madrid con otros puntos de la península. La autopista AP-7, que es una de las principales vías del Mediterráneo, tendrá dos áreas programadas en Algemesí (km 541) y La Roca del Vallès (km 129), en Valencia y Barcelona respectivamente, ambas con instalaciones en los dos sentidos. Por último, en la autovía A-8, en el eje cantábrico, habrá áreas en La Caridad (km 490), Asturias y en Penagos (km 208,5), Cantabria, en este caso contando únicamente la última con estaciones en ambas direcciones.La elección de estas cinco autovías no es fortuita, se debe a que representan algunos de los itinerarios más transitados por los conductores españoles, además de que son vías de alto volumen en momentos críticos de la movilidad, como son los desplazamientos vacacionales. Ya se ha visto en años previos atascos importantes en los cargadores en estas autovías, así que es lógico ampliar la red en ellas.Los puntos de recarga ultrarrápida que se instalarán en estas áreas permitirán a los conductores reponer la mayor parte de la batería de sus vehículos en tiempos comparables a los de una parada para descansar estándar, lo que busca agilizar la rotación de coches en los cargadores, para poder dar servicio a un mayor número de usuarios y evitar aglomeraciones.No se ha concretado la potencia de las estaciones, pero para entrar dentro de la categoría de “ultrarrápida” deberían tener como mínimo potencias de 150 kW, un estándar con el que gran parte de los coches nuevos que se lanzan al mercado ya son compatibles. Los que no, como es habitual, operarán al máximo de su potencia, aunque no puedan sacarles el máximo partido.La apuesta por dotar de puntos ultrarrápidos las autovías más importantes es un acierto, pero el problema es que todavía habrá que esperar para verlas hechas realidad.El despliegue de estas áreas de servicio con recarga ultrarrápida está en una fase administrativa avanzada, porque sus anteproyectos y estudios de viabilidad han sido aprobados, pero todavía está pendiente que se liciten los contratos de obras para iniciar su construcción. Una vez que se consiga esto empezará de verdad el proceso para hacerlas realidad, que no es precisamente corto, así que es probable que falten años para verlas en funcionamiento.