Varias tecnologías electrificadas se nos ponen sobre la mesa: híbrida, hibrida enchufable o híbrida de autonomía extendida?Tomamos como ejemplo la tecnología REEV (autonomía extendida) de Leapmotor para explicar, de la mano de la marca del grupo Stellantis, las diferencias respecto de las tecnologías híbrida e híbrida enchufble. Y es que, señala el fabricante, la tecnología REEV se convierte en una solución intermedia que mantiene la conducción eléctrica y elimina las principales barreras actuales del vehículo cero emisiones. Un eléctrico con respaldo térmico Leapmotor ha puesto el foco en una de las principales limitaciones del coche eléctrico: la incertidumbre en torno a la autonomía y la infraestructura de recarga. Su respuesta es la tecnología REEV (Range Extended Electric Vehicle), un sistema, que ya ofrece en sus modelos B10 y C10, en el que el vehículo se mueve siempre mediante un motor eléctrico, mientras que el motor de combustión actúa exclusivamente como generador de electricidad. A diferencia de otras soluciones híbridas, el motor térmico no interviene en ningún momento en la tracción. Esto permite conservar las principales ventajas del vehículo eléctrico, como la entrega instantánea de par, la suavidad de marcha o el menor nivel de ruido, al tiempo que se añade una fuente adicional de energía que elimina la dependencia total de la red de carga. Ventajas estructurales del eléctrico El planteamiento de Leapmotor parte de la premisa de que el motor eléctrico es más eficiente que el térmico. Mientras que los motores de combustión difícilmente superan el 50% de eficiencia en condiciones reales, los eléctricos pueden alcanzar cifras superiores al 90%. A ello se suma una arquitectura cada vez más ligada al software, que convierte al vehículo en una plataforma tecnológica. Este enfoque no solo mejora la experiencia de usuario, sino que abre la puerta a actualizaciones remotas, funciones avanzadas de asistencia a la conducción y nuevos usos del habitáculo como espacio multifuncional. Las barreras que frenan al eléctrico puro Pese a sus ventajas, el despliegue del coche eléctrico en Europa sigue condicionado por varios factores. Leapmotor identifica tres obstáculos principales: la desigualdad en la infraestructura de recarga entre regiones, la dificultad de instalar puntos de carga en viviendas colectivas y la saturación de estaciones en momentos de alta demanda, como los desplazamientos vacacionales. Estas limitaciones, aunque puntuales, siguen generando dudas entre los usuarios que valoran dar el salto al eléctrico. Frente a híbridos y enchufables En este contexto, la compañía china plantea el REEV como una alternativa más simple y coherente que los híbridos convencionales. Los híbridos tradicionales se apoyan en sistemas complejos, como engranajes planetarios, para repartir la potencia entre motor térmico y eléctrico. Su objetivo principal es reducir el consumo, pero mantienen una alta complejidad mecánica y una experiencia de conducción menos uniforme. Por su parte, los híbridos enchufables permiten circular en modo eléctrico durante distancias limitadas, pero el motor de combustión sigue participando en la tracción. Esto implica la presencia de transmisiones y transiciones entre ambos sistemas que afectan a la suavidad de uso. El REEV elimina estos elementos: no hay caja de cambios ni conexión directa entre el motor térmico y las ruedas. El resultado es un sistema más sencillo, con menos componentes y, en teoría, mayor fiabilidad. Esta tabla de Leapmotor resume las diferencias clave entre tres arquitecturas electrificadas. Los modelos de autonomía extendida se apoyan exclusivamente en un motor eléctrico para mover el vehículo, con baterías de gran capacidad y una autonomía eléctrica elevada, mientras que un motor de combustión actúa únicamente como generador. En el caso de los híbridos enchufables, la combinación de motor térmico y eléctrico funciona en paralelo, con una batería de tamaño medio que permite recorridos moderados en modo eléctrico y admite recarga externa. Por último, los híbridos convencionales dependen principalmente del motor de combustión, cuentan con baterías muy pequeñas, apenas ofrecen autonomía eléctrica y no requieren enchufe, priorizando la eficiencia de combustible mediante sistemas más complejos de gestión energética. Casi 1.000 kilómetros de autonomía El Leapmotor C10 REEV ejemplifica esta propuesta con una batería de 28,4 kWh que permite recorrer hasta 145 kilómetros en modo eléctrico. A ello se suma un depósito de combustible que eleva la autonomía total hasta cerca de 970 kilómetros en ciclo WLTP. Leapmotor C10 con tecnología de autonomía extendida. El modelo declara un consumo de 6,4 litros por cada 100 kilómetros en modo de generación y unas emisiones de 38 gramos de CO2 por kilómetro, cifras que lo sitúan como una opción intermedia entre el eléctrico puro y los híbridos enchufables. Un puente hacia la electrificación total Leapmotor no oculta que el objetivo final de la industria es el vehículo eléctrico puro. Sin embargo, considera que el contexto actual exige soluciones transitorias que permitan avanzar hacia ese escenario sin depender completamente de una infraestructura aún en desarrollo. En ese sentido, la tecnología REEV se presenta como un puente entre el presente y el futuro, al combinar la experiencia de conducción eléctrica con la flexibilidad de un sistema energético dual. Una fórmula que, en plena transición del sector, busca posicionarse como alternativa a las tecnologías híbridas tradicionales.