ford-capriPara muchos conductores, la transición de un vehículo con motor de combustión tradicional a un coche eléctrico puro es muy complicada. Y no solo es una cuestión de precio de venta o de cambiar la forma en la que usas el coche. Se trata de un cambio de mentalidad, algo a lo que no todo el mundo está dispuesto, incluso si por perfil de conductor se puede adaptar perfectamente a un eléctrico.Y luego están los que hace mucho que dieron el salto a la movilidad eléctrica, una transición que en la inmensa mayoría de casos no se deshace, porque quien lo ha comprado no suele volver a conducir un coche diésel o de gasolina. Ni tan siquiera un híbrido. Y las razones, como verás a continuación, son de bastante peso.Recargas, sí, pero no pasas por la gasolineraLa que podría estar entre las principales razones por las que si compras un coche eléctrico no volverás a conducir uno de gasolina tiene mucho que ver con el uso que harás de las gasolineras. Las estaciones de servicio ya no será simples surtidores donde llenar el depósito. Pasarán a ser otro tipo de establecimientos, lugares donde comprar pan caliente o lavar el coche.Es cierto que un coche eléctrico no está exento de “llenar el depósito”. La recarga de la batería sigue siendo uno de sus principales talones de Aquiles. No por el hecho de conectar el cargador, sino por el tiempo necesario para que la batería se haya recargado lo suficiente como para volver a la carretera.Mucho de lo negativo que tenía el tema de las recargas ha cambiado en los últimos años. La mayoría de eléctricos nuevos cuentan con carga rápida que reduce a solo unos minutos el tiempo necesario para rellenar la batería. También ha aumentado el tamaño de la infraestructura de recarga, con estaciones de carga que ahora son más accesibles y que están presentes en más lugares del país, incluyendo las gasolineras, las cuales han evolucionado para convertirse en proveedores de servicios para el automóvil.El confort de marchaOtro de los motivos por los que se hace complicado cambiar de un eléctrico a un coche de combustión es el confort de marcha. La ausencia de ruidos durante los viajes es una ventaja a la que es muy complicado plantar cara con un vehículo térmico. Incluso las berlinas más lujosas y exclusivas del mundo hacen ruido, por muy bien insonorizados que estén los habitáculos.Si te gusta viajar disfrutando del silencio, lo que te ofrece un coche eléctrico no es igualable por ningún otro vehículo. Además, al no disponer de un motor de combustión bajo el capó, tampoco hay vibraciones molestas y, con el paso del tiempo, no aparecerán los famosos crujidos y grillos que suelen localizarse en el interior de los coches con la acumulación de kilómetros.Los casi inexistentes costes de mantenimientoEntre las ventajas de tener un coche eléctrico frente a uno de combustión están los costes de mantenimiento casi inexistentes. Esto se debe, sobre todo, a que un vehículo eléctrico no cuenta con tantos componentes mecánicos en su sistema de propulsión. Por ejemplo, no tienen inyectores, alternador, correas ni calentadores. Tampoco hay elementos que necesiten lubricación, como puede ser el motor o la caja de cambios. Este aceite hay que cambiarlo cada cierto tiempo o kilómetros, lo que supone un coste para el bolsillo del propietario de un coche de combustión. Todo esto desaparece en los eléctricos, ahorrando miles de euros a lo largo del ciclo de vida del vehículo.Eso sí, a pesar de la creencia popular de que los coches eléctricos no necesitan mantenimiento, lo cierto es que no están exentos de pasar revisiones. Cuentan con frenos que se degastan, así como neumáticos, líquido de frenos y suspensión. Todas estas partes tienen componentes que se pueden romper y/o desgastar, lo cual puede ser peligroso y suponer un problema a la hora de pasar la ITV.Las prestaciones y la sencillez de usoSi con todo esto todavía no te has convencido, déjame que te hable de las prestaciones y la sencillez de uso de un coche eléctrico. Para empezar, los eléctricos solo tienen pedal del acelerador y de freno. No hay marchas, ni caja de cambios tradicional que requiera pisar un pedal de embrague para cambiar de relación.En cierta medida, son igual que un coche automático, pero todavía más simples. Con esto en mente, debes tener en cuenta que las prestaciones de un eléctrico siempre serán mayores que un modelo equivalente con motor de combustión interna. De hecho, un mismo modelo suele ser más potente cuando está equipado con un motor eléctrico que cuando lo hace con uno de combustión. Y qué decir de la forma en la que se entrega esa potencia y, sobre todo, el par motor, ya que los coches eléctricos lo producen y entregan de forma instantánea, lo que se traduce en excelentes registros de aceleración que muy difícilmente son replicables por coches de combustión tradicionales.Las ventajas fiscales y de movilidadPor último, las ventajas a nivel de cargas impositivas y de limitaciones de acceso o movilidad. Con un coche eléctrico no vas a encontrar ni una sola restricción si quieres entrar y moverte por una Zona de Bajas Emisiones (ZBE). Todos ellos están categorizados dentro del distintivo ambiental Cero Emisiones de la DGT, el único que no tiene limitaciones en estas áreas protegidas.Al mismo tiempo, los coches eléctricos están exentos del pago de impuestos. Por ejemplo, no pagan el Impuesto de Matriculación cuando lo compras nuevo y en los ayuntamientos suelen estar exentos del pago del Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM). Además, tienen descuentos (o exenciones) al aparcar en zonas de estacionamiento regulado.Y por si todo esto no fuera suficiente, desde los gobiernos se trata de fomentar la compra de este tipo de vehículos con programas de incentivos oficiales como lo es el Plan MOVES III. Esto te permite ahorrarte una buena suma de dinero cuando compras un coche eléctrico nuevo, algo que ha hecho que los precios se equiparen mucho con modelos equivalentes híbridos o de combustión.