Los excrementos humanos podrían ser la solución al problema de las baterías de litio-azufre Que la industria automovilística avanza hacia los coches eléctricos no es sorpresa para nadie. Sin embargo, hay que tener en cuenta que se necesita aún mucha investigación en cuanto a las baterías. Ahora, parece que se ha descubierto una solución para las celdas de litio-azufre que pasan por los residuos humanos.En los últimos años, hemos conocido numerosas investigaciones sobre nuevas tecnologías para coches eléctricos que podrían mejorar los sistemas de almacenamiento de energía en el futuro. Las últimas investigaciones han sido sobre las baterías de litio-azufre.En concreto, el estudio más reciente lo ha desarrollado la Universidad de Córdoba, que ha descubierto que hay dos ingredientes secretos para mejorar la fórmula.Las baterías de litio-azufre (Li-S) son un tipo de batería recargable que utiliza litio metálico como ánodo y azufre como cátodo, ofreciendo una densidad de energía teórica mucho mayor y un menor peso que las baterías de iones de litio convencionales. Hay que tener en cuenta que el azufre es un material abundante y económico, lo que hace que estas baterías sean potencialmente más baratas y sostenibles.Los excrementos hacen más reciclables estas bateríasLas baterías de litio-azufre o sulfuro de litio llevan usándose más de una década en la industria automovilística. Es cierto que el sector sigue investigando para conseguir que las que se asienten sean las sólidas, sin embargo, hasta que eso llegue, las de litio-azufre son la única esperanza.Como hemos explicado, estos minerales son más baratos que otros como el cobalto o el níquel. Además, el azufre es más seguro porque el riesgo de fuga térmica es menor y el impacto ambiental es reducido. Y, sobre todo, cuentan con el doble de densidad energética real que las de iones de litio. Sin embargo, estas tampoco son perfectas. Entre sus problemas se encuentran la baja conductividad, lo poco optimizados que están los procesos de manufactura y, sobre todo, la vida útil actual es muy limitada. Aunque se está avanzando, apenas duran entre 300 y 500 ciclos de carga frente a los entre 1.000 y 3.000 de las baterías de iones de litio. Precisamente sobre esto es el descubrimiento de la Universidad de Córdoba. El Instituto Químico para la Energía y el Medioambiente, o IQUEMA, ha publicado un estudio en el que prueban el potencial de los lodos de una depuradora municipal a la hora de convertirlos en carbón activado. Lo cierto es que material es esencial para las baterías de litio-azufre, ya que funciona como conductor, y consideran que es la respuesta al reto de la optimización de los electrodos de estas baterías.Para mejorar la conductividad del azufre se necesita carbón activo y otras matrices conductores, todas muy caras de producir. Sin embargo, si se consigue sacar de un material tan barato como los excrementos, todo cambia.Para ello, el IQUEMA ha utilizado lodos procedentes de la estación de aguas residuales de Villaviciosa de Córdoba. Esta planta utiliza un sistema de tratamiento que genera un lodo con una composición interesante para llevar a cabo el experimento, ya que este es rico en materia orgánica y en metales, nitrógeno y fósforo. Combinándolos se puede crear un material con un buen índice de rendimiento electroquímico. El proceso es simple. Primero se seca el loco y se pulveriza. Después se añade potasa como agente químico para hacer que el material sea más poroso. El tercer punto es la pirólisis, es decir, la mezcla se somete a temperaturas de 800º para convertir la materia orgánica en carbón activado. Por último, se mezcla con el azufre, que queda atrapado en la matriz de carbón activo y el último paso sería integrarlo en los electrodos de la batería.Las investigadoras han hallado que el carbón activado obtenido cuenta con propiedades idóneas para ser utilizado como material en estas baterías. Su estructura porosa y el dopaje con nitrógeno mejoran el transporte de electrones e iones, y el material resultante cuenta con un elevado contenido en azufre. Esto permite que la batería cuente con una gran estabilidad electroquímica.Además, hay que tener en cuenta que viendo la procedencia, hace que estas baterías sean mucho más fácil de reciclar que otras más convencionales. Según las investigadoras, es una vía que vale la pena explorar porque "triplica la capacidad de almacenamiento de una batería de iones de litio".