El McLaren de Oscar Piastri impacta con el Mercedes de George Russell en la salida de la F1.Al principio eran todo buenas noticias para Mercedes en general y George Russell en particular. El británico comenzaba la temporada de Fórmula 1 con victoria y, junto a un monoplaza dominante, parecía que todo iba a ser demasiado fácil para él. Sin embargo, desde el segundo gran premio del año la realidad demostró que no sería así. Kimi Antonelli se estrenó como ganador en el Gran Circo, una carrera después se convirtió en el líder del Mundial más joven de la historia y aunque lo achacaban a un golpe de suerte (que existió), el italiano se ha propuesto demostrar que no es así. ¿Cómo? Con actuaciones como la de Miami, en la que logró su tercer triunfo consecutivo de la temporada mientras que su compañero se quedaba fuera del podio.Era la segunda carrera en la que Russell no subía al podio con un W17 teóricamente superior que, incluso con adversidades, Antonelli logró llevarlo de nuevo hasta lo más alto del podio. Pero al británico le tocó vivir su fin de semana más incómodo del curso hasta el momento. Porque la clasificación no cumplió con las expectativas (fue sexto) y en carrera, el ritmo de su Mercedes no acompañó ni tampoco estuvo a la altura de quienes pelearon por la victoria. Aunque a pesar de todo, George tuvo muy claro su mensaje una vez se bajó del monoplaza: “No he olvidado cómo pilotar”.Sus palabras son toda una declaración de intenciones de cara a una temporada que todavía debe disputar 18 grandes premios, antes de dar el banderazo final. Pero eso no quita que durante el fin de semana en Miami, Russell viviera “una carrera difícil”; especialmente con un neumático duro que nunca funcionó y le complicó la vida más de lo deseado, mientras al otro lado todo eran celebraciones en Mercedes. “No iba a ninguna parte”, resumía el británico, sobre sus sensaciones con una goma que le permitió algo más en el último tramo de carrera. Pero entonces ya era demasiado tarde para buscar el asalto a un podio donde Antonelli volvió a ser la única representación de Brackley. Y además, George es consciente de que su cuarta plaza tuvo mucho que ver con el trompo que condenó en las últimas vueltas la carrera de Leclerc. Aunque los problemas de otros no son de su incumbencia. La única realidad relevante para Russell es la suya propia, en un momento en el que después de cuatro grandes premios su desventaja con el compañero de equipo es de 20 puntos. La cifra puede no resultar demasiado alarmante con todo el año por delante, pero el relato cambia por completo cuando en teoría debería ser el británico quien liderase el proyecto de Mercedes. Aunque desde su punto de vista, lo de Antonelli no es ninguna sorpresa: “Es un piloto fantástico. No ganas todo lo que ha ganado de joven sin tener velocidad”. George le da a su compañero todo el crédito que merece en estos momentos. Pero tan ciertas como esas palabras para el inglés, también lo es la idea de que cuatro carreras no definen un campeonato. La lucha no ha hecho más que empezar.¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí. ¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí