La caja de cambios es uno de los sistemas más importantes de todo coche, ya que se encarga de gestionar la potencia del motor y transmitirla a las ruedas. Que esté en buen estado es fundamental para que la conducción sea suave y segura, pero también para evitar averías muy costosas. Y es que la transmisión de un coche es uno de los elementos más caros de reparar.Por eso, siempre es buena idea revisar cómo está la caja de cambios de un coche, independientemente de si el conductor tiene un vehículo en propiedad o si está pensando comprar uno de segunda mano. Tanto en transmisiones automáticas como en manuales, existen algunos trucos que sirven para detectar cualquier anomalía. Caja de cambios automática Cada vez hay más coches con cajas de cambios automáticas, que sobre el papel son más cómodas que las manuales. Para verificar su estado, los expertos de Autocasión recomiendan realizar la prueba de la rampa. Dicho test consiste en parar el coche en una pendiente pronunciada y soltar el freno sin acelerar. Si el vehículo se mantiene estático o avanza ligeramente, está en buenas condiciones. Si por el contrario el coche retrocede o se revoluciona en exceso al pisar el acelerador, el conductor debe preocuparse porque significa que la caja de cambios está "patinando". Esto quiere decir que el motor sube de revoluciones pero el vehículo no acelera proporcionalmente porque hay un fallo en el acople mecánico o hidráulico. Otra forma de comprobar el estado de la transmisión es cambiar entre las posiciones 'D', 'R' y 'P'. El conductor apenas debe notar el acoplamiento, porque si hay un golpe seco, quiere decir que hay un fallo en el cuerpo de válvulas. Del mismo modo, si durante una aceleración la caja de cambios no reduce marchas de forma rápida, puede ser que los discos de fricción estén dañados. Transmisión manual Para saber si una caja de cambios manual está en buenas condiciones hay que prestar atención a distintas señales de fallo como, por ejemplo, que al meter una marcha se escuche un ruido metálico. En ese supuesto, es muy probable que los sincronizadores estén en mal estado. Por otro lado, si la palanca de cambios tiene mucha holgura o el coche no se mueve hasta que el conductor llega al final del recorrido del pedal, es importante acudir a un experto para revisar componentes como los silentblocks y el disco de embrague.