El inicio de la temporada de la Fórmula 1 está a la vuelta de la esquina y eso significa que vuelve el interés de los aficionados por los detalles técnicos de los nuevos monoplazas. En este contexto, no son pocas las personas que tienen preguntas sobre el funcionamiento real de estos coches y qué diferencias tienen con los vehículos que ven todos los días en la carretera de su ciudad.A simple vista hay distinciones evidentes como los aleros, la altura o el tamaño de las ruedas. Precisamente en los neumáticos hay una de las diferencias más importantes entre un Fórmula 1 y un coche convencional, ya que el diseño es completamente distinto y tienen funciones mucho más exigentes en pista. Las diferenciasMás allá del tamaño: las diferencias entre los neumáticos de Fórmula 1 y los de un coche normal Los neumáticos normales y los de Fórmula 1 son distintos desde algo tan básico como su objetivo. Mientras que en un coche estándar se busca que la rueda dure muchos años, aguante todo tipo de condiciones y resista el desgaste, en los monoplazas se utiliza caucho que se degrada con la fricción para maximizar la tracción. Tal y como explican desde C.E.E. Neumáticos, eso hace que los neumáticos normales tengan una duración de más de 80.000 kilómetros y los de Fórmula 1 no soporten ni siquiera una carrera completa. Por otro lado, los neumáticos de los monoplazas son extremadamente especializados. Hay algunos para terreno mojado, otros para asfalto seco y otros para condiciones mixtas. De hecho, hay más de siete tipos de dureza, y cada uno de esos modelos ofrece más velocidad o más agarre según las condiciones del circuito. Son diferentes incluso en el dibujo, ya que algunos neumáticos de Fórmula 1 ni siquiera tienen. Eso se debe a que son menos vulnerables a perder tracción en las curvas porque los monoplazas son muy bajos. Además, la rueda lisa maximiza la superficie de contacto con el suelo, y solo se utilizan surcos cuando hay agua y se quiere evitar el aquaplaning. Más detalles Otra de las distinciones tiene que ver con la temperatura, ya que los neumáticos de los monoplazas necesitan mantas térmicas para precalentarse y solo funcionan bien cuando alcanzan casi los 100°C. Sin embargo, las ruedas de un coche convencional pueden salir de un garaje a 5ºC sin problemas. También se diferencian en que, para inflarlos, en la Fórmula 1 se utiliza nitrógeno en lugar de aire comprimido normal, aunque cada vez hay más coches que utilizan este sistema.