Cada vez hay un mayor interés por la compra de coches eléctricos. Pero ¿Hay alguna diferencia entre un coche eléctrico y uno térmico?Sí, las hay. En esencia es lo mismo un vehículo de cuatro ruedas, impulsado por un motor eléctrico en vez de por uno de combustión. Pese a eso, hay algunas cosas que cambian, por ejemplo la acción al conducir. Aquí tienes las seis diferencias principales que hay entre conducir un coche eléctrico y uno térmico. Ausencia del ruido y vibraciones Es una de las grandes diferencias, ya que acostumbrado al sonido y las vibraciones de un coche térmico, la primera vez que te subes a uno eléctrico la experiencia es completamente diferente. La ausencia del ruido casi total garantiza un mayor confort y es muy cómodo en ciudad. Además, puede que ayude a estar más pendiente de otras cosas en la conducción. Aceleración inmediataOtra de las diferencias principales es la aceleración. En un coche eléctrico, el par motor es instantáneo, esto hace que se alcance una mayor velocidad en menor tiempo. Esta aceleración, permite hacer adelantamientos con mayor seguridad o entrar en rotondas como no podrías hacerlo con un coche de combustión. No obstante, esto puede llegar a tener repercusiones negativas en el consumo de nuestro coche, por lo que se recomienda solo hacer su uso cuando se requiera la entrega máxima del mismo. Frenada regenerativaOtra característica es la frenada regenerativa. Cuando levantas el pie del pedal del acelerador , se activa un sistema que frena el vehículo y otro que recupera energía para la batería. Esta sensación es parecida al pisar levemente el freno en un coche de combustión, lo que lo hace muy útil para la conducción por ciudad. Ausencia del ralentíLa ausencia de ralentí es una de las principales diferencias operativas entre un coche eléctrico y uno de combustión interna. En un vehículo eléctrico, cuando se detiene, el motor se apaga por completo y deja de consumir energía para la propulsión, lo que elimina el consumo inútil de combustible y las vibraciones típicas de un motor a ralentí. No tienen caja de cambiosLa caja de cambios es una de las cosas que se pueden ver a simple vista al subirnos a un coche eléctrico. Puedes darte cuenta que el coche no cuenta con el pedal del embrague y que la palanca de cambios no cuenta con las marchas normales (1, 2,..., R), sino que encontrarás P, R, N y D. No es que los coches eléctricos sean automáticos, sino que no tienen un sistema de transmisión como uno de combustión. Un coche eléctrico gana velocidad al acelerar de manera lineal. Reparto de pesosPara terminar, los eléctricos pesan más que los de combustión, esto hace que los ingenieros tengan que realizar un mejor reparto de pesos. Por lo general, esto hace que el centro de gravedad sea más bajo, y garantiza una mayor estabilidad y seguridad a la hora de coger las curvas. La comodidad que se siente al conducir un coche eléctrico, puede ser contraproducente ya que esto hace que se pueda acelerar e ir más rápido.