La fiabilidad de los automóviles modernos no se ha deteriorado con el aumento de la complejidad tecnológica, sino que muestra una evolución positiva. Así lo reflejan los datos de estudio anual realizado por el ADAC (el club del automóvil alemás que es el más grande de Europa), que analiza el comportamiento de 158 gamas de modelos pertenecientes a 27 marcas. El informe, una de las referencias en esta temática, confirma una tendencia clara: los coches actuales sufren menos averías que hace una década y, además, los eléctricos presentan una menor propensión a quedarse inmovilizados que los modelos de combustión comparables en edad. La probabilidad de avería se ha reducido de forma significativa en los últimos diez años. En vehículos con cinco años de antigüedad, la tasa de incidencias ha pasado del 3,6 % en 2015 al 2,1 % en 2025. En coches con diez años, el descenso es aún más llamativo: del 6,5 % al 3,1 %. En términos prácticos, la vulnerabilidad mecánica se ha reducido a la mitad en una década, un dato especialmente relevante en un mercado donde el parque móvil envejece de manera constante. Este envejecimiento, también en Alemania como ocurre en España, es preocupante. Entre 2014 y 2025, la edad media de los turismos en circulación ha pasado de algo más de ocho años a cerca de once. Paralelamente, también ha aumentado la edad media de los vehículos atendidos por la asistencia en carretera, cuyas estadísticas se utilizan para realizar el estudio, que se sitúa ya en torno a los 14 años. Es decir, los coches se utilizan durante más tiempo y, aun así, las averías se concentran cada vez más en vehículos claramente veteranos, lo que refuerza la idea de una mayor durabilidad del producto. Desde el punto de vista industrial, el ADAC atribuye esta mejora a la evolución continua de componentes y procesos de fabricación. Los sistemas actuales mantienen su funcionalidad durante más tiempo, aunque el aumento de la edad media del parque sigue garantizando una elevada carga de trabajo para la asistencia en carretera. Para el sector, este equilibrio entre mayor fiabilidad y mayor longevidad del vehículo marca una de las claves del mercado de posventa. Mercado de ocasión El estudio también resulta especialmente útil para el mercado de ocasión. La estadística identifica con claridad los modelos que destacan por su solidez y aquellos que presentan mayores riesgos. Marcas como Audi, BMW, Mercedes-Benz, el Grupo Volkswagen, Mitsubishi o Tesla muestran un comportamiento consistentemente positivo, con 74 gamas calificadas como muy fiables y solo 16 modelos con resultados problemáticos en años concretos. La causa principal de avería sigue siendo, con diferencia, la batería de 12 voltios. En 2025, el 45,4 % de las incidencias gestionadas por el ADAC se debieron a una batería descargada o defectuosa, una proporción incluso superior a la registrada diez años antes. Muy por detrás se sitúan los problemas de motor o electrónica, seguidos de fallos en sistemas eléctricos auxiliares, neumáticos y cierres. El patrón se mantiene estable y confirma que la electrificación del vehículo no ha eliminado el talón de Aquiles del sistema eléctrico convencional. En este contexto destacan negativamente dos fabricantes. Toyota, tradicionalmente asociada a la máxima fiabilidad, encadena tres años con resultados muy desfavorables en modelos como C‑HR, RAV4, Yaris y Yaris Cross. En todos los casos, el origen del problema se localiza en la batería de arranque, pese a las medidas correctoras aplicadas desde 2024. Los datos de 2025 no muestran una mejora tangible y mantienen a estos modelos en los niveles más altos de probabilidad de avería. Eléctricos frente a combustión El informe arroja además luz sobre un debate clave para la transición energética: la comparación entre eléctricos y vehículos de combustión. Al analizar exclusivamente coches matriculados entre 2020 y 2023, el estudio muestra que los modelos eléctricos registran menos averías en todos los tramos de edad. Con dos años, la asistencia intervino en 2,1 casos por cada 1.000 eléctricos frente a 5,8 en los térmicos. A los cinco años, la diferencia sigue siendo clara, con un 40 % menos de incidencias en los eléctricos. Coches eléctricos cargando La explicación es fundamentalmente técnica. El tren motriz eléctrico prescinde de numerosos componentes sujetos a desgaste (embrague, escape, sistema de inyección o lubricación) y funciona con menos piezas móviles y menores cargas térmicas. Aunque los eléctricos presentan más incidencias relacionadas con la electrónica de a bordo, el balance global sigue siendo favorable.