Llegar a tu coche y descubrir que le falta una pieza es una situación capaz de arruinarte el día en un instante. Es un momento de frustración y desconcierto que cualquier conductor teme, sobre todo cuando el vehículo estaba aparcado en un lugar público y aparentemente seguro. Eso fue exactamente lo que le ocurrió a un joven en el campus de Cappont, en la Universitat de Lleida. Cuando volvió a por su coche, se encontró con una desagradable sorpresa: alguien había aprovechado un descuido para robarle una parte esencial del vehículo. Y no era una pieza cualquiera. Los ladrones se habían llevado el catalizador, un componente muy buscado por los delincuentes debido a su alta demanda y al dinero que pueden obtener con él en el mercado ilegal. Es además una pieza muy vulnerable, ya que puede retirarse en apenas unos minutos, lo que facilita que este tipo de robos se produzca incluso a plena luz del día. ¿Qué es el catalizador del coche y por qué se roba? El catalizador es una pieza clave del sistema de escape y es obligatorio desde 1993 en los coches de gasolina y desde 1997 en los diésel. Su función es reducir la toxicidad de los gases del tubo de escape mediante una reacción química de oxidación y reducción que convierte los compuestos más contaminantes en otros menos dañinos para el medio ambiente. Los catalizadores se han convertido en una de las piezas más robadas en España. La razón es sencilla: en su interior guardan metales preciosos como paladio, rodio y platino, cuyo valor ha aumentado en los últimos años y que se pagan muy bien en el mercado clandestino. Por eso, estos robos se han vuelto habituales en varias provincias y siguen en aumento. El catalizador contiene diferentes metales que resultan muy valiosos. Muchos conductores descubren el robo solo al arrancar el coche y escuchar un ruido fuerte y metálico, la señal más clara de que el catalizador ya no está. Estas sustracciones afectan a vehículos de todo tipo y se ejecutan en apenas unos minutos con herramientas básicas y una técnica rápida que facilita el trabajo a los ladrones. ¿Cómo evitar el robo de catalizadores? Obviamente, siempre que sea posible, aparcar el coche en un garaje o en el interior de una propiedad privada. Los ladrones tendrán más difícil acceder y robar la pieza. Si se tiene que dejar en la calle, evitar estacionar el coche en lugares solitarios, apartados y poco iluminados. No aparcar con dos ruedas subidas en la acera, porque eleva el coche sobre el suelo y facilita el acceso a las piezas bajo la carrocería. Este consejo está indicado sobre todo a los vehículos de altura normal, porque los SUV o todoterreno, por su mayor altura, tienen ya más expuestos los bajos. Marcar el catalizador grabándolo con la matrícula del vehículo o el VIN (Vehicle Identification Number), una serie de 17 dígitos que identifican el vehículo como si fuera su DNI, dificultando de esta manera la posterior venta de piezas en el mercado negro. Pintar el catalizador con alguna pintura estridente que lo diferencie a simple vista de una pieza original. Así, el ladrón tendrá más difícil su reventa posterior e igual desiste de sus intenciones. La pintura, eso sí, tiene que ser calorífica y resistir altas temperaturas. Instalar en el taller una plancha inferior protectora que, aunque no evitará el robo al 100 %, sí servirá como medio disuasorio al complicar el acceso y las labores de desmontaje del catalizador, que llevará bastante más tiempo.