El segmento pick-up lleva años dominado por nombres muy asentados. La Ford Ranger, la Toyota Hilux o la Volkswagen Amarok son modelos que prácticamente monopolizan las conversaciones cuando alguien busca un vehículo de trabajo con capacidades reales fuera del asfalto. Pero en los últimos años, KGM —no, no es una nueva marca china, es la marca antes conocida como SsangYong— ha ido construyendo una alternativa silenciosa, quizá menos mediática, aunque cada vez más seria.Hemos tenido la oportunidad de probar el nuevo KGM Musso en su versión manual de caja larga, primero por carretera entre Granada y Jaén y después en el Circuito 4x4 de Bujarkay (Jaén), un entorno ideal para comprobar si este pick-up es simplemente otra opción asequible o si realmente tiene argumentos para mirar de tú a tú a los referentes del segmento. Y la sensación, tras bajarnos del coche, es clara: el Musso sorprende dando mucho más de lo que uno espera. Diseño: más presencia, más robustez y una imagen más moderna El nuevo KGM Musso estrena un diseño completamente renovado y, visualmente, se aleja bastante de la imagen más discreta del modelo anterior. Gana músculo, tiene más presencia y transmite una sensación más robusta desde el primer vistazo. El frontal resulta mucho más contundente, con una parrilla de gran tamaño, pasos de rueda marcados y una imagen claramente más cercana a la de los pick-up americanos, algo que le sienta especialmente bien. No intenta parecer refinado: quiere parecer fuerte. Y lo consigue. En directo, especialmente en acabados altos con llanta de 18 pulgadas, el Musso parece un vehículo más caro de lo que realmente cuesta. Además, KGM mantiene algo interesante: sigue ofreciendo dos tipos de carrocería, una corta y otra larga, algo poco habitual en el segmento y que permite adaptarlo tanto a ocio como a trabajo. Dimensiones y capacidad: un auténtico vehículo para cargar En esta prueba hemos conducido la versión de caja larga, que alcanza los 5,46 metros de longitud, una cifra que deja claro desde el principio que estamos ante un vehículo grande, pensado para trabajo duro, remolque o escapadas con mucho equipaje. La caja de carga gana capacidad respecto al modelo anterior y llega hasta los 1.262 litros, con ocho puntos de anclaje e iluminación interior, un detalle práctico para quien realmente vaya a usarlo como herramienta de trabajo. Además, la capacidad de carga útil supera la tonelada en la versión larga manual, algo especialmente relevante para autónomos, empresas o usuarios que realmente necesiten un pick-up para trabajar sin renunciar a cierto confort diario. Interior: más turismo SUV que pick-up clásico Uno de los grandes saltos del nuevo Musso está en el habitáculo. Hace años, muchos pick-up daban la sensación de estar diseñados únicamente para aguantar golpes y barro. Aquí no ocurre eso. El Musso tiene un interior bastante más moderno de lo esperado, con una doble pantalla de 12,3 pulgadas para instrumentación e infoentretenimiento que visualmente acerca el conjunto a un SUV actual. El equipamiento es además muy generoso desde las versiones básicas: climatizador bizona, Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, cámara trasera, sensores de aparcamiento, navegación integrada o un paquete ADAS bastante completo. Pero más allá de la ficha técnica, hay algo que me llamó la atención especialmente durante el viaje: la insonorización. Y es que esta es una de las mayores sorpresas del Musso. Motor y cambios disponibles: mucho par y una entrega muy agradable El KGM Musso equipa un motor diésel de 2.2 litros con 202 CV, asociado a un cambio manual o automático de seis velocidades y con tracción total conectable, reductora y bloqueo del diferencial trasero. En el caso de nuestra unidad, hablamos de la versión manual de caja larga, que desarrolla 400 Nm de par. Sobre el papel las cifras son buenas, pero lo realmente interesante está en cómo entrega esa fuerza. Porque el Musso no da sensación de vehículo torpe ni pesado. Todo lo contrario. La respuesta del motor resulta sorprendentemente progresiva y agradable, con un empuje consistente desde bajas vueltas y una entrega de par muy aprovechable tanto en carretera como fuera del asfalto. No hay sensación de brusquedad ni de "camión" al acelerar. Tiene fuerza, pero la administra con bastante suavidad. Ahora bien, no todo es perfecto. Si tuviera que señalar un punto claramente mejorable sería el tacto del cambio manual. Durante la prueba me pareció algo más complicado de lo deseable, con recorridos menos precisos de lo esperado y un accionamiento que requiere algo de adaptación. No llega a empañar el conjunto, pero sí es uno de esos aspectos donde todavía se nota que rivales más asentados tienen algo más de refinamiento. Sensaciones de conducción: cómodo, silencioso y mucho más refinado de lo esperado La mayor parte de la prueba transcurrió por carretera entre Granada y Jaén, incluyendo autovía y tramos secundarios. Y sinceramente, esperaba un comportamiento más "pick-up clásico". Lo que me encontré fue un coche bastante más agradable de conducir de lo que imaginaba. A velocidad de crucero, el Musso se siente suave, cómodo y sorprendentemente silencioso. La insonorización está muy conseguida y consigue filtrar bastante bien el ruido aerodinámico y mecánico, algo que se agradece especialmente en viajes largos. La dirección también me dejó buenas sensaciones. Tiene una respuesta más directa de la esperada en un vehículo de este tamaño y transmite bastante confianza. Evidentemente, sus dimensiones están ahí y no deja de ser un pick-up de más de cinco metros, pero nunca da sensación de tener que ir peleándote con él para ganarle el pulso. En carreteras secundarias tampoco se mostró incómodo. Hay inercias —como es lógico—, pero el coche se siente aplomado y transmite una sensación de control superior a la que esperaba antes de subirme. No llega al comportamiento de un SUV grande, obviamente, pero sí está más cerca de eso que del pick-up tosco y rebotón de hace unos años. Prueba off-road: en Bujarkay, pasó por todo "como si nada" La segunda parte de la prueba tuvo lugar en el Circuito 4x4 de Bujarkay (Jaén), donde pudimos enfrentarnos a un recorrido diseñado para poner realmente a prueba un vehículo de estas características. Pendientes pronunciadas, cruces de puentes, pasos rotos, desniveles importantes, zonas técnicas y diferentes ejercicios de tracción. Y aquí el Musso dejó claro que no es un pick-up pensado solo para aparentar. Con reductora, tracción total conectable y bloqueo del diferencial trasero, el coche fue superando los obstáculos con una facilidad sorprendente. La sensación general fue la de un vehículo que parecía ir "sobrado", resolviendo situaciones complicadas con una naturalidad que transmite bastante confianza incluso a conductores poco habituados al off-road. En muchos momentos la impresión era simple: pasaba por todo como si nada. Además, la buena altura libre al suelo y unas cotas todoterreno mejoradas ayudan a que no tengas esa sensación constante de estar a punto de tocar bajos. Musso Aventura: la versión para quienes quieren algo más extremo Durante la presentación también pudimos conocer el Musso Aventura, una preparación enfocada a quienes quieren llevar el pick-up un paso más allá fuera del asfalto. Parte de la carrocería corta e incorpora suspensión Öhlins elevada, muelles Eibach, neumáticos BF Goodrich KO2, cubrecárter reforzado y mejoras en las cotas todoterreno. El resultado es un Musso mucho más preparado para rutas exigentes o uso recreativo intensivo. Es, básicamente, la versión para el que ve un pick-up como algo más que una herramienta de trabajo. Acabados y equipamiento: bien resuelto desde el acceso KGM comercializa el Musso con acabados Pro y Limited. Ya desde el Pro el equipamiento es abundante, incluyendo pantalla de 12,3 pulgadas, cámara trasera, climatizador bizona, ayudas a la conducción, reductora y tracción total conectable. El acabado Limited añade un punto más de confort y presencia, con faros LED, asientos ventilados y calefactados, cuero vegano o cargador inalámbrico. Precios: aquí está una de sus armas más fuertes Y llegamos a uno de los puntos donde el Musso realmente puede hacer daño. La versión manual de caja larga arranca en 28.000 euros sin IVA, mientras que la automática sube hasta 29.500 euros. Si se pone esa cifra en contexto frente a rivales como la Ford Ranger o la Toyota Hilux, el Musso juega una carta muy fuerte: ofrece mucho por menos dinero. Porque después de conducirlo, la sensación es que no estamos simplemente ante "el pick-up barato". Funciona bien, está mejor refinado de lo esperado, tiene un equipamiento amplio, buenas capacidades off-road y un nivel de confort sorprendente. Un rival mucho más serio de lo que parece Reconozco que fui a esta prueba con ciertas dudas. Y es que el mercado pick-up está lleno de dos tipos de modelos: los que tienen mucho prestigio ganado durante años y a quienes no es fácil plantar cara al estar tan asentados, y aquellas que aparentan pero no cumplen, y por ello esa incertidumbre antes de la prueba de ver a cuá de las dos categorías pertenece este Musso. Pero, tras varios kilómetros entre Granada y Jaén y una exigente jornada en el Circuito 4x4 de Bujarkay, me bajé del Musso con una sensación distinta a la que esperaba. ¿Tiene margen de mejora? Sí. El cambio manual podría ser más preciso. Pero también creo que sería injusto quedarse solo con eso. Porque el nuevo KGM Musso sorprende por suavidad, por confort, por insonorización y por unas capacidades off-road reales. Y, sobre todo, porque viendo lo que cuesta y cómo funciona, puede ponerles las cosas bastante difíciles a modelos tan consolidados como la Ford Ranger o la Toyota Hilux. Quizá no tenga todavía el mismo peso de marca, pero argumentos, desde luego, no le faltan.