Para que un coche funcione sin problemas durante años, es necesario realizar un buen mantenimiento. Aún así, hay piezas que con el simple paso del tiempo se van desgastando poco a poco sin importar el cuidado que se le haya dado al vehículo. En esos casos, no le suele quedar otra opción al conductor que acudir a un mecánico para diagnosticar el problema y solucionarlo antes de que sea tarde.El mejor ejemplo está con ese ruido que aparece al frenar. De un día para otro aparece ese chirrido molesto que, en la mayoría de ocasiones, se debe a unas pastillas desgastadas. Aún así, ese sonido puede venir de otra avería, y por eso Enrique Álvarez, de Talleres Piba, ha explicado cómo diferenciar este ruido típico antes de que el problema se convierta en una reparación lenta y costosa. Cómo diferenciarlo Lo primero que comenta el experto es que normalmente, el sonido lo provocan las pastillas de freno desgastadas al rozar y arañar el disco. Asegurarse de que esa es la causa es relativamente fácil en los coches que llevan llantas de aleación o llantas de aluminio, ya que se puede apreciar sin necesidad de desmontar la rueda puesto que los radios suelen tener bastante separación y se puede ver perfectamente el sistema de frenado. De hecho, en el vídeo enseña una pastilla totalmente desgastada que ya está chocando hierro contra hierro. Según explica, el secreto está en fijarse en los bordes porque cuando esa zona comienza a rozar, significa que las pastillas han llegado a su límite. Es importante cambiarlas en ese momento porque solo entonces el disco se puede salvar. Si por el contrario se deja pasar, la parte metálica de la pastilla acaba rozando directamente contra el disco. Eso es lo que provoca el sonido clásico de roce entre las piezas que obliga a sustituirlas. El truco de un mecánico para reconocer si el chirrido del coche viene de las pastillas de freno o de otra averíaOtras causas Aunque las pastillas desgastadas suelen ser las causantes del ruido, hay otras razones posibles. Por ejemplo, podría deberse a unos discos rayados o deformados. También puede ser culpa de unas pastillas que, sin estar desgastadas, se han endurecido demasiado por sobrecalentamiento. Por último, aunque es menos probable, el sonido puede venir de la falta de lubricación en piezas móviles, frenos húmedos o fríos o suciedad acumulada.